Categoría: Tiempos de cambio


By beat0092 

La tierra firme y el mar libran una batalla constante por la conquista de una mayor superficie. Desde el desarrollo de la era industrial y, con él, el aumento de emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, la balanza se decanta por la segunda.

Fruto en parte a las mediciones realizadas por los satélites espaciales, se sabe que el mar ganó terrero a razón de entre 10 y 20 centímetros a lo largo del pasado siglo (dependiendo de las zonas y del terreno, ha sido más pronunciada o menos). Aunque no se ha tratado de una constante, la inundación se ha acelerado a casi el doble de velocidad en los últimos veinte años.

Las emisiones de CO2, como decimos, son las responsables de este fenómeno. Estas emisiones hacen que aumente la temperatura del planeta y el mar absorbe la mayoría de estos excendentes de calor, lo que esta provocando una dilatación térmica de las aguas, el deshielo de los glaciares y casquetes polares y la pérdida de hielo de los continentes helados (Groenlandia y la Antártida).  Ver artículo completo »

elefante hormiga 

La mitología atribuye a uno de los mamíferos terrestres más grandes que pisan la tierra un temor reverencial a determinados animales muy, muy pequeños, como ratones u hormigas. Forma parte de esa leyenda de que lo diminuto puede con lo enorme y la inteligencia derriba el muro de la fuerza. En definitiva, el mito de David contra Goliath.

Parece demostrado, al menos en Kenia, que los elefantes no se acecan a las acacias por miedo a sufrir ataques de las hormigas. De un tamaño casi un millar de veces menor, estos insectos mantienen a raya a los glotones paquidermos.

No crean que se trata de una lucha de un individuo contra otro, pero se acerca bastante al modelo. Las columnas de hormigas que se instalan o utilizan los troncos y ramas de las acacias para alimentarse de sus frutos o para encontrar refugio se han convertido en sus principales guardianes. Es decir, compiten por tan codiciado y suculento manjar con los elefantes. Para defender su territorio las hormigas atacan el verdadero talón de Aquiles de sus rivales: su trompa, que además de gran nariz les vale como brazo articulado para proveerse de los alimentos y llevarlos a su boca.  Ver artículo completo »

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Ojos del Guadiana, foto Greenpeace

A los que nos gusta la naturaleza nos suelen impresionar los nacimientos de los ríos. Comprobar cómo un pequeño manantial se acaba convirtiendo en un gran cauce de agua donde florecen numerosos ecosistemas.

Yo, que soy de planes de estudio pretéritos —ahora no sé con exactitud si los estudiantes de secundaria estudian eso— aprendía en esas aulas de geografía que el Guadiana era un río peculiar. Brota en la montaña, en los alrededores de las Lagunas de Navalcudia, trascurre por su cauce y, unos kilómetros más abajo, pasadas las Lagunas de Ruidera, desaparece bajo la tierra para volver a surgir en un punto que, tradicionalmente, se ha denominado los Ojos del Guadiana.

Un fenómeno realmente inusual que dio pie a que el imaginario popular construyera numerosas leyendas y, en España, el dicho “eres como el Guadiana”, haciendo referencia a personas que desaparecen como por arte de magia y vuelven a aparecer. Técnicamente no es que se convierta en un río subterráneo, sino que se filtra en un sistema acuífero a través de las múltiples fisuras en las rocas.  Ver artículo completo »

panel agua

Actuar de reclamo al tiempo que se ofrece un servicio básico a la población. Estas son las dos ideas que han inspirado una curiosa campaña publicitaria en Perú, concretamente un cartel situado en el Km 89,5 de la autovía Panamericana Sur, un panel que también es fuente de agua. La campaña pretende incentivar las vocaciones científicas en el país y se basa en algo tan sencillo como espectacular: demostrar que convivimos todos los días con la ciencia.

Los promotores son la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC) de Perú y la campaña se denomina genéricamente Ingenio en Acción. El objetivo es el ya comentado, promocionar el campus universitario y captar nuevos alumnos. “Este panel publicitario refleja la propuesta educativa de la universidad, que es desarrollar el ingenio y el talento de nuestros alumnos a través de una enseñanza basada en la práctica. El objetivo es despertar la vocación de estudiar ingeniería haciéndola más atractiva para los jóvenes, y prepararlos para convertirlos en profesionales de alto nivel que aplicarán la ciencia, la tecnología y la innovación en beneficio del desarrollo sostenible del Perú”, subraya Jessica Ruas Quartara, directora de Promoción de la universidad peruana. Ver artículo completo »

peces de psiquiatra

En más de una ocasión hemos abordado los efectos colaterales que tiene el modelo de crecimiento económico y urbano que están imponiendo los humanos desde principios del siglo XX. Unos efectos que tienen como protagonista indiscutible los residuos y como paganos de la fiesta a los ecosistemas y los animales que viven en ellos.

El ciclo natural de la vida, además, convierte al agua en uno de los agentes transmisores más habituales y, a la vez, en uno de los chivatos más efectivos a la hora de la detección de alertas. La mayoría de los residuos que generamos son hidrosolubles y, como en la canción de los Toreros Muertos, ese agüita amarilla que fluye por los desagües acaba en los estómagos de otros animales.

Los análisis periódicos de las aguas nos ofrecen datos nada tranquilizadores. Los fármacos que tomamos para calmar nuestra ansiedad, como el ansiolítico Oxazepam, acaban calmando la ansiedad —que no padecen— de  los peces.
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sapo katmystiry

De cuando en cuando miramos al cielo y comprobamos lo frágil que puede resultar la aventura de vivir en la Tierra. Basta que cualquiera de los millones de objetos que gravitan por ese otro gran azul se pongan en línea con nosotros para que se produzca una colisión que nos lleve directamente a la desaparición. Acudir al enemigo o amenaza exterior es una práctica común de los humanos.

Tendemos a buscar fuera los peligros y nos cuidamos muy poco de comprobar que el mayor peligro lo representamos nosostros mismos. Hace poco tiempo, en términos de evolución, los humanos introdujeron en Australia una especie de sapo, el Rihnella Marina. Esta especie no es natural del continente austral, fue introducida en el país a mediados de la década de los treinta del siglo pasado para combatir una plaga de escabarajos que estaba acabando con las plantaciones de caña de azúcar del estado de Queensland, al noroeste del país. Desde entonces, se fueron multiplicando sin control, llegando a convertirse en una especie invasora de los ecosistemas ya que el veneno que concentra en su piel mata a sus posibles depredadores australianos.  Ver artículo completo »

tequila

Cualquier solución que pase por utilizar los residuos se da por bienvenida. Y si además, esa basura sustituye a procedimientos químicos que a su vez generan nueva basura, pues mejor que mejor. Ya hemos comentado en alguna ocasión que ese es uno de los principios que guía la economía azul: que la basura generada en un proceso se utilice como materia prima en otro.

En este caso, los tiros apuntan a utilizar tequila para limpiar aguas contaminadas por metales pesados. Bueno, exactamente no el tequila, pero sí los residuos de la planta que se utilizan para su producción: el agave. Anualmente se producen miles de toneladas de residuos al procesar estas plantas, que directamente se acumulan sin darle ningún tipo de uso.

Resulta que estos residuos vegetales tienen ciertas propiedades que les permiten actuar como surfactantes naturales. La actividad minera produce residuos en forma de metales pesados que se diluyen en las aguas, contaminándolas. Para devolver esas aguas a su calidad original, hay que tratarlas. Hasta ahora se utilizaban procedimientos químicos para invertir el proceso; es decir, para volver a separar las moléculas de metal del agua. Esos procedimientos no solo resultan caros, sino que, a partir del momento que lo hemos conseguido, también obtenemos nuevos residuos.  Ver artículo completo »

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En el paradigma económico actual, el gigante chino se eleva como la tierra de las grandes oportunidades. Un inmenso mercado de consumidores, un territorio con falta de infraestructuras e industrias. Su tasa de crecimiento económico lo ha convertido en el nuevo Eldorado de la economía capitalista. ¿Pero a qué precio?

Parece que los humanos no aprendemos de los errores del pasado o, mejor dicho, contumaces, seguimos apostando por el teórico beneficio a corto plazo de llenar la saca de euros, dólares o yuanes a costa de lo que sea, incluso de la salud de los supuestos beneficiarios. Y a las pruebas nos remitimos.

A mediados de febrero, el Ministerio de Recursos Hidráulicos hizo público un informe público demoledor: sólo el 3% de las aguas subterráneas analizadas en China no están contaminadas. El resto han sido calificadas por este departamento gubernamental como “muy contaminadas” (64%) o “levemente contaminadas” (33%).  Ver artículo completo »

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Que lo pequeño sobrevive mejor es una afirmación que ofrece poca resistencia. Ahí tienen como muestra los organismos unicelulares que pisan la faz de la Tierra desde hace miles de millones de años, frente a los mastondónticos dinosaurios que se desaparecieron en un instante. Aun así, los humanos nos sentimos orgullosos al contemplar cómo generación a generación nuestros vástagos nos dan capones con la barbilla y, por lo general, seguimos discriminando a los bajitos.

Lo grande nos fascina y descubrir que una nueva especie que pobló el planeta era grande aumenta los caracteres tipográficos del descubrimiento. Pero en esta ocasión, el revuelo se ha montado no tanto por su tamaño como por su ubicación: los camellos gigantes habitaron el Ártico, en Canadá. Y no crean que fue a base de dejarse crecer un abriguito de pieles a modo de los mamuts —los antecesores de nuestros elefantes—. Más bien fue que, por aquel entonces, lo que hoy conocemos helado gozaba de un clima algo más templado, entre los 14 y los 22 grados centígrados. Al fin y al cabo, hace unos 3,5 millones de años, allá por el Plioceno medio, también hubo otra era de calentamiento global.  Ver artículo completo »

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Los ríos dulces se van volviendo poco a poco salados. Este aumento de los niveles de salinidad en sus aguas es producto directo de la actividad humana. La agricultura, la ganadería, la industria y las industrias extractivas, entre otras, están generando una serie de residuos que se van arrojando a lagos y ríos sin ningún tipo de control. Y como aquellos que se dedican a escupir al cielo, este círculo se cierra porque cada vez tendremos menos aguas aptas para el consumo.

Un panorama con tintes apocalípticos que se agrava por otras actividades, también con origen en ese gran depredador que es el género humano, que están provocando el calentamiento del planeta. Ese cambio de las temperaturas y de la climatología que empezamos a registrar se va a traducir en no mucho tiempo en que cambiará el régimen de precipitaciones y, en aquellas zonas donde aumente la sequía, se provocarán importantes cambios en la calidad de sus aguas. Ver artículo completo »