Categoría: El placer de pensar


Simbiosis

cockroach 

Si hablamos de animales, a la mayoría, seguro, le asaltaran imágenes de mamíferos adorables, ya sean salvajes, como osos y koalas, o domésticos, como gatos y perros. En general, tenemos una imagen de ellos adorables, por su aspecto o por sus cualidades como animales de compañía. Ahora bien, si mencionamos la palabra insectos… la cosa cambia.

Quitando a las mariposas o a las mariquitas de siete puntos, suelen, en el mejor de los casos, ofrecernos sensaciones amenazantes —su aspecto desde luego no les acompaña— cuando no de repugnancia, como es el caso de las cucarachas, desgraciadamente tan familiares como rechazadas. Aun así, del mundo de los insectos aprendemos y sus mecanismos de adaptación sacamos provecho continuamente.

Sobre las cuquis existe abundante literatura, alguna basada en hechos comprobados y otra no tanto. Por ejemplo, que pueden ser supervivientes a una guerra nuclear o que pueden vivir una semana sin cabeza (a quién se le habrá ocurrido hacer esto…).  Salvajadas aparte, que un organismo pueda vivir tanto tiempo sin su primitivo cerebro implica que alguien le tendrá que ayudar a sobrevivir en esta circunstancia tan particular, ¿no creen? Adentrémonos en su particular mundo.  Ver artículo completo »

Dame más luz

velacine 

Dicen que cuando Stanley Kubrick filmó la película Barry Lyndon en 1975  se obcecó en rodar algunas escenas interiores con la única luz de las velas de los candelabros presentes en la escena. Se comenta que para poder hacer la filmación con tan poca luz, el director de cine solicitó a la NASA que le prestara ciertas lentes que permitían a los satélites grabar en condiciones muy bajas de iluminación. Parece ser que la agencia espacial norteamericana le cedió de buen grado las mencionadas lentes. ¿A qué se debe tanta amabilidad? Pues parece ser que es debido al famoso mito de que los americanos no habían llegado a la Luna, sino que todo había sido un montaje realizado precisamente por  Kubrick aprovechando los escenarios de 2001: una odisea del espacio, filmada en 1968. De esta manera, la NASA le devolvía el favor anterior al laureado cineasta. Ahí queda eso… Si queréis hablamos de esto en otra ocasión…

Pero,  ¿qué hace que una lente, por ejemplo de una cámara fotográfica, funcione mejor en condiciones de baja iluminación? Ver artículo completo »

foca 

Dormir es fundamental para todos los seres vivos, pero tener sueño puede resultar un pésimo negocio, sobre todo cuando eres una potencial presa de un buen número de depredadores. Cada animal de la escala intermedia —los que serán comidos si no espabilan— en la escala trófica desarrolla sus propias mañas para poder alternar los momentos de sueño y vigilia y tener unos instantes a salvo para poder reparar su organismo (el sueño también es reparador para el resto de los animales).

El abanico de posibilidades que utilizan los vertebrados es variado y cada día se descubre una nueva. Quizá, por lo llamativo, merece la pena destacar la de las focas. Literalmente, estos mamíferos, que viven a caballo entre la tierra firme y el agua, mandan dormir a la mitad de su cerebro, la izquierda, mientras que la otra permanece activa y alerta ante lo que pudiera pasar.

Este curioso comportamiento solo ocurre mientras están en el agua —cuando duermen en tierra lo hacen a pata suelta, como lo hacemos nosotros, o sea con las dos mitades en modo sueño— que, lógicamente, es cuando la amenaza se cierne sobre ellas. Hasta el momento, solo se había observado estas pautas de sueño en los delfines, quienes mantienen activa la mitad de su cerebro, pero solo para poder subir a la superficie a respirar.  Ver artículo completo »

Vigorexia

vigorexia

Cuando uno pone la vista hacia adelante, al verano que se avecina, no puede evitar la tentación de mirarse algo más detenidamente en el espejo al salir de la ducha. Rápidamente, no puedo evitar la sensación de que hay que acometer algún reajuste. Dietas y ejercicio son las soluciones más habituales y, en cierta medida, si se hacen con unas pautas adecuadas no solo serán buenos para perder esos kilos de más, sino que además valdrá para estar mejor a todos los niveles.

Si vamos al gimnasio, ya sabemos, hay de todo, pero siempre llaman la atención los mazas, esos que se toman el ejercicio y las pesas como una penitencia existencial cuyo único fin es esculpir esos pectorales y esa tableta de chocolate a base de machacarse en el gimnasio y de tomar alguna cosilla…

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 pene

Aunque la Ciencia determinó que pocos centímetros son suficientes para cumplir con nuestro papel reproductor de macho (la virginidad, el principal obstáculo, está situada en la entrada de la vagina y los espermatozoides cuentan con la suficiente movilidad para realizar sin problemas su camino buscando el óvulo), si algo obsesiona al elemento masculino de los seres humanos es el tamaño de su miembro viril. Y, aunque “en rigor no es mejor por ser mayor o menor…” resultaría fatigoso relatar la cantidad de páginas que contienen anuncios sobre milagrosos alargamientos utilizando determinados adminículos o pontigues.

Y que quede muy claro, el tejido cavernoso que forma esta parte de la anatomía masculina solo crece cuando la estimulación lo inunda de sangre, y que su tamaño está determinado genéticamente. Vamos, que solo aumenta de tamaño de manera natural y que no se puede estirar cual goma de mascar a voluntad de los susodichos. Crece de este modo —pasa de la posición de descanso a la de calado de bayoneta— y son apenas dos o tres centímetros los que se puede hacer crecer en un quirófano mediante una técnica que consiste literalmente en sacar a la luz esta porción que queda oculta tras los tejidos del pubis. Ver artículo completo »

sexo por placer

El ser humano se encuentra ubicado, dentro de la escala evolutiva, en el peldaño más alto. Eso nos da una posición de observatorio hasta cierto punto privilegiada, pero por otra parte prepotente. En este sentido, se ha venido pensando en muchos casos que en el mundo animal el concepto de “sexo” se relaciona exclusivamente con la necesidad de perpetuar la especie.

Evidentemente, el ser humano como especie animal no se diferencia del resto de los animales en el tema del sexo y la reproducción, pero tenemos un valor añadido, que es la capacidad de disfrutar del sexo por el mero placer de disfrutar, sin la necesidad de garantizar nuestra descendencia.

Son cada vez mayores las evidencias etológicas que sugieren que los mamíferos superiores podrían tener también deseos de tener sexo por puro placer. En este sentido, es bien conocido que algunos monos se masturban o pueden llegar a usar objetos como elementos para su excitación sexual. En estos casos, queda plenamente claro que el objetivo no es la procreación sino, probablemente, su satisfacción personal. Redundando en este tema de sexo no reproductivo, solo me gustaría comentar que se han reportado unas 1.500 especies con comportamiento homosexual, de las cuales en 500 está demostrada la homosexualidadVer artículo completo »

La mayoría de las personas tiene bastante claro que, de la misma manera que los animales tenemos que tomar alimentos para poder obtener la energía que nos permite funcionar, las plantas usan otra estrategia igualmente válida, pero radicalmente distinta. Me refiero a que las plantas realizan la fotosíntesis, un proceso directamente dependiente de la luz solar.

La fotosíntesis permite transformar moléculas inorgánicas presentes en el suelo donde las plantas están arraigadas en moléculas orgánicas sencillas. Estas pequeñas sustancias serán transformadas en otras más complejas y necesarias para que la planta crezca y se desarrolle con normalidad.

Pese a que parece bastante segregada la manera con la que animales y plantas obtienen energía, resulta siempre curioso comprobar que en el mundo vegetal existe un grupo a las que también les gusta comer.  Me estoy refiriendo a las plantas carnívoras.  Ver artículo completo »

frigo y comida 

No sé a ustedes, pero cuando estoy en casa solo sin nada que hacer me pongo morado a comer. Parece que la inactividad me desata el hambre, una voracidad que me hace ir continuamente camino a la nevera y acabar con cuanta vianda encuentro a mi paso. Bueno, con todas no, que mi paladar se decanta por aquellas que resultan menos saludables. Y claro, con tanto trajín acabo en la cama tumbado cual boa digiriendo tan suculento menú calórico.Y lo peor de todo es que se alimenta a lo largo del día la mala conciencia por realizar tanto exceso.

No tiene sentido que esos momentos de inactividad alteren al alza las necesidades de ingesta calórica. Comemos para reponer energías y si nos movemos menos, gastaremos menos y, en consecuencia, nuestro organismo, en lugar de reclamarnos más comida, debiera pedirnos menos. Así que esta motivación no puede estar basada en ningún tipo de necesidad fisica o fisiológica. Aunque esta afirmación es categórica, también es cierto que cuando comemos, además de llenar el tanque de combustible, lo procuramos hacer ingiriendo cierto tipo de alimentos que nos producen placer al paladar. Es decir que establecemos una serie de conexiones cerebrales entre el acto de comer y la sensación de placer. Estos enlaces neuronales estás determinados por la segregación de diferentes hormonas: serotonina —alivia nuestro estado de ánimo—, dopamina —produce placer y aumenta su nivel en sangre cuando comemos—, endorfinas —solo con el chocolate o el dulce— y leptina —la encargada de indicarnos que estamos saciados y también la que determina nuestra preferencia por un tipo u otro de alimentos—. Ver artículo completo »

drake y los no novios

De vez en tiempo, cuando se apodera de mí la melancolía, paseo por los parques que rodean mi domicilio contemplando con cierta envidia a las parejas de enamorados. Son pasajeros momentos de enajenación transitoria donde la vista nublada se dirige al cielo a la caza de un momento de tranquilidad contemplando las estrellas.

En uno de esas peripatéticas charlas conmigo mism@ (aunque en esta ocasión me acompañaba mi mentor y a veces alter ego), del espacio se me apareció el mismísimo Frank Drake (el astrofísico, no el pirata) inquiriéndome con su dedo acusador que ya estaba bien de lamentos y que, si quería poner fin a mi soledad, acudiera a las matemáticas. Ver artículo completo »

OLYMPUS DIGITAL CAMERA 

Nos admira, ya sea en nosotros mismos o en los demás, esa capacidad para seguir trabajando en demoledoras jornadas de muchas horas a pesar de acumular cansancio por pasar mucho tiempo sin dormir. Lo llamamos fuerza de voluntad o tesón, pero en el fondo nos estamos refieriendo a un interruptor que se enciende o apaga en nuestro cerebro y que da la orden de continuar con el esfuerzo o parar y descansar.

De hecho, podemos comprobar que hay días en que somos capaces de pasar toda una noche sin mayor problema embelasados con algo que tenemos que terminar, mientras que otros días, con la misma tarea por delante, apenas cae el sol nuestro pensamiento se dirige solamente a la cama y al sueño y nos dejamos vencer.

Todo tiene que ver con los mecanismos de recompensa (de obtención de un premio o un beneficio) que operan en nuestra mente. A través del diagnóstico de neuroimagen y de resonancias magnéticas, un grupo de investigadores franceses ha comprobado que esa febril actividad —fuerza de voluntad— tiene que ver con la activación de la parte del cerebro que regula ese mecanismo. Es decir, que esa biocomputadora que está en la azotea máximiza las actividades que representan la obtención de un premio mientras que se pone en posición de descanso cuando no es así.  Ver artículo completo »