Categoría: Cultura diferente


Foto de beat0092

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Instalados en la crisis y reconducidos a un frenesí creador para los investigadores científicos y resto del personal no adscrito a este área como posible manera de huir de ella, parece el momento adecuado para echar un alto en el camino y reflexionar un poco sobre la dirección a la que nos abocan los recortes y la política gubernamental. Sobre todo, teniendo en cuenta si esa salida pasa por intentar montar tu propia empresa y si los ingresos dependerán del resultado de tu intelecto.

Así que si esta es su opción, prepárese para recorrer el proceso mundo de la burocracia. Bienvenido a la Torre de Babel de las patentes. Ver artículo completo »

mirrow 

Salvo que sea un vampiro, los espejos provocan una especial curiosidad en los humanos. Ya sean tratados con azogue o simplemente se trate de una superficie lisa y reluciente de metal o de cristal, las imágenes rebotadas en las condiciones adecuadas de luz resultan fascinantes. No es otra cosa que un viaje de ida y vuelta de rayos luminosos… Los que refleja nuestro cuerpo (o la imagen que queramos ver) llegan a la superficie del espejo y se reflejan. Esas señales son transmitidas al cerebro a través de los ojos. Debidamente ordenadas, este se encarga de hacer una reconstrucción de las mismas.

Ahora bien, los reflejos provocan resultados interesantes… como por ejemplo la sensación de ver los objetos al revés. Esto resulta quizás más evidente cuando intentamos leer algo escrito a través de un espejo: las letras nos aparecen ordenadas de derecha a izquierda en lugar de de izquierda a derecha, como estamos enseñados a hacerlo.
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 music

Comer, beber y… ya imaginan, practicar sexo. Son tres actividades básicas que se focalizan en una zona de nuestro cerebro que se denomina genéricamente sistema de recompensa. Nadie nos recompensa por eso, que quede claro, ya le gustaría a algunos que se dejan tentar por alguno de los pecados capitales. Tan solo es que se activan en esta parte de nuestra cabeza una serie de hormonas que nos provocan sensaciones placenteras.

Y como el equilibrio parte por producir una dosis adecuada de estas sensaciones y todos pretendemos vivir en armonía, las buscamos de manera más o menos continuadamente. Todo eso sucede en el núcleo accumbes. Esta estructura cerebral está siendo objeto de numerosos estudios neurológicos para conocer, además de las actividades descritas, qué otro tipo de acciones lo ponen a producir hormonas. Ver artículo completo »

joe

A Joe, mi alter ego

Podemos estar preparados para asumir nuestra propia muerte. Al fin y al cabo se trata de un diálogo con uno mismo para racionalizar que nuestro paso por este territorio es transitorio. Lo que resulta más complicado es asumir la desaparición de alguien a quien queremos y está a nuestro lado —sea de nuestra especie o pertenezca al universo de las llamadas mascotas—.

Por mucho que ese final esté anunciado por el desarrollo de una enfermedad o porque ocurra de manera imprevista, todos tenemos un componente emocional que se desborda en esos momentos y que se amplifica con la súbita aparición en nuestra mente de momentos vividos junto a ese ser querido. Ver artículo completo »

market 

Al final, tanto hablar de la crisis económica, de sus derivadas y sus consecuencias, vamos a terminar aprendiendo economía sí o sí. Y lo estamos haciendo por el camino más difícil, que es comprobando sus efectos en nuestras carnes. Y “como la letra con sangre entra”, el aprendizaje también hace que nos cuestionemos, al menos los de mi generación, los postulados sobre los que se asienta el sistema, o sus presuntos postulados.

De entrada, los defensores del libre mercado nos machacan con la ley de la oferta y la demanda, y cómo su desarrollo marca ese mercado —y por lo tanto la economía—. Así asientan las recetas para salir de la crisis. Esta ley nos encuadra a todos, por un lado están los productores de bienes, por otro lado los consumidores y la pulsión entre ambos determina el precio del producto y las necesidades de producción del mismo. A saber, si la demanda excede la oferta, aumenta el precio y habrá más fabricantes que se decanten por esta línea, ya que se presupone se obtendrán pingües beneficios. Ver artículo completo »

stop

No crean que la hemos tomado con la Dirección General de Tráfico, ni que pertenecemos a ese grupo de “los locos de Canonball”, ni tan siquiera que acumulamos en los archivos de Más que Ciencia una colección de multas impagadas por infringir las normas de circulación de manera continuada o que aspiramos a un nombramiento en ese departamento. Sencillamente, entendemos que la gobernanza de cualquier país debe de regirse por el rigor y si esos asuntos entienden de temas tan delicados como este, ha de extremarse al máximo y que, ante la duda, siempre será mejor que campe a sus anchas un delincuente a que vaya a la cárcel un inocente.

Desde estas páginas hemos puesto en solfa los criterios de la instauración del carnet por puntos y más recientemente las verdades a medias sobre los supuestos beneficios de llevar abrochado el cinturón de seguridad (tal y como está diseñado y salen los autos de la fábrica en España y Europa), pero las campañas que la citada Dirección General lleva a cabo nos obligan a ello.
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tachar 

Los que tenemos una edad —sea una forma eufemística de señalar que formo parte del pelotón de los Torpes Sin Fronteras en el manejo de los teclados de los móviles— conocemos bien el suplicio que supone enviar un SMS. No hay quien se aclare con las veces que hay que apretar la teclita para que salga la dichosa letra. Eso por no hablar de la configuración esa del demonio del T9, que se vuelve loco a escribir palabras que ni quiero ni había pensado escribir.

Cuando llegaron los smartphones parecía que iba a llegar la tranquilidad, perooooo… a algún gracioso se le ocurrió añadir un corrector automático al sistema y la de pifias que me obliga a cometer. Aunque, a fuer de ser sincero, debo de reconocer que si escribo con un cierto cuidado —o sea, fijándome en la pantalla— el corrector puede resultar de gran ayuda y de gran ahorro de tiempo a la hora de escribir los mensajes.

Lástima que no exista un corrector para los bolígrafos. La de patadas que se podrían evitar y la de disgustos que me ahorraría cuando corrijo exámenes. Porque, y llámenme antiguo si quieren, no hay nada que más duela a la vista que leer un folio plagado de errores ortográficos —y no me refiero solo a los acentos, que no soy tan tiquismiquis—.  Ver artículo completo »

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Nulius in verba” —(no creas) en la palabra de nadie— es el lema de la Royal Society, una de las sociedades científicas más antiguas y reputadas del mundo. Es una instiución que, entre otros cometidos, combate los argumentos de autoridad sin demostración que tanto gustan utilizar a nuestros políticos. Y es que la estulticia —y, desgraciadamente, la maldad— de muchos de nuestro políticos es colosal.

Un ejemplo es la reciente campaña de la Dirección General de Tráfico española para promocionar el uso del cinturón de seguridad en los vehículos. En la radio emplean un argumento supuestamente contundente: uno de cada cinco muertos en accidentes de tráfico iba sin el cinturón. Si le damos la vuelta al argumento, la tentación elemental es, obviamente, suponer que utilizar el cinturón es muy peligroso: de cada cinco muertos en accidente cuatro llevaban puesto el cinturón de seguridad.

Pero un sencillo cálculo de probabilidades demuestra que el asunto es —como casi siempre— mucho más complejo. Tenemos que conocer qué porcentaje de conductores utiliza el cinturón. Y resulta evidente, por ejemplo, que si tan solo el 1% de los conductores no usa el cinturón, teniendo en cuenta que muere el 20% de los que no lo utilizan, estos conductores temerarios tienen 20 veces más probabilidades de morir en accidente que los que si se lo abrochan.  Ver artículo completo »

disco duro

Las analogías y las comparaciones pueden resultar muy peligrosas, pero sin duda resultan muy gráficas y a través de los ejemplos somos capaces de comprender fenómenos muy complejos. El desarrollo informático nos lleva sin duda a una de las analogías más curiosas: comparamos nuestro cerebro con un gran computador. Y en cierto modo es cierto. Entonces, siguiendo este hilo argumental, cabría preguntarse si, como cualquier ordenador al uso, el cerebro tiene una capacidad limitada para almacenar datos. Es decir, cuántos megas o gigas alberga nuestro disco duro.

Teóricamente es así. Tenemos un número determinado de neuronas en nuestro cerebro, entorno a los 100.000 millones, y nuestra capacidad de almacenar datos depende de la formación de conexiones neuronales. Además, recientes investigaciones han echado tierra al mito de que no se regeneran (hasta hace poco, se pensaba que las neurones no se reponían, así que una neurona muerta se perdía para siempre). Es decir, que su capacidad útil no es tan limitada como se pensaba. Sobre todo parece que está capacidad es especialmente activa en algunas regiones de la memoria, como los hipocampos. Ver artículo completo »

delgada

Mucho se habla sobre los cánones de belleza y los modelos sociales que priman la delgadez o las curvas en los cuerpos de mujer. Un debate más cercano a la economía que a la salud y en el que está implicado un amplio sector de la industria, ya sea de la moda, de la estética o laboratorios fabricantes de productos milagro para acabar con grasas superfluas, de las sociedades llamadas avanzadas.

Partiendo del principio de que no todos somos iguales y que cada cual tiene su propia anatomía y que, por lo tanto, el principal y el único canon de belleza pasa por aceptarse tal y como la naturaleza nos ha creado —que hay gente pa tó—, surge el interrogante de si estamos ante un debate estético provocado por los gustos de las propias mujeres o, por el contrario, está inducido por los hombres. Parece que la respuesta se decanta más por la segunda que por la primera opción. Ver artículo completo »