A todos los grandes creadores les achacamos, en sus rasgos genialoides, un punto de locura. Dalí o Van Gogh son buenos ejemplos de ello. En el lado más oscuro de la ciencia encontramos que los grandes pensadores matemáticos de la humanidad, esos que descubrieron leyes inmutables sobre las cuales se asienta el conocimiento, también estaban atacados por el gen de la locura, como John Forbes Nash, cuya vida inspiró la película Una mente maravillosa.

Todo tiene que ver, lógicamente, con las conexiones neuronales y con un trastorno: la esquizofrenia, una enfermedad que se caracteriza por las alteraciones en la percepción de la realidad, que le provocan estados alterados de la conciencia, lo que lleva a una disfunción social y a un desorden a la hora de mantener conductas dirigidas a la consecución de metas.

No se conoce todavía su causa, aunque no se descartan factores genéticos. Lo que han podido constatar los investigadores es que los sujetos enfermos presentan una excesiva presencia de dopamina en sus cerebros (se trata de una de las hormonas más importantes que cumple una función principal como neurotransmisor. Su ausencia, por ejemplo, provoca el Parkinson). Un estudio recientemente publicado afirma que la creatividad forma parte de un desorden mental, de una enfermedad psiquiátrica. Lo que plantea: ¿qué fue antes, el huevo o la gallina? Es decir, ¿son creativos porque están locos o están locos porque desbordan creatividad?

Los resultados del estudio (para el que se analizó a más de un millón de personas, lo que prueba la seriedad del muestreo) es que el grado de suicidio (en fase de tentativa o consumación) de estos privilegiados es el doble que en el resto de la población más normalita (digamos) y que manifiestan una tendencia superior al resto a tomar todo tipo de sustancias. Del mismo modo, aquellos genios que se libraron de la locura cuentan entre su colección de parientes con primos, hermanos, tíos… con cuadros psiquiátricos de trastornos de ansiedad, depresión o trastornos bipolares. Es decir, que aunque se hayan salvado individualmente, no se escapan como clan a los desórdenes.

De todos modos, como indica uno de los autores del estudio, “es importante que no idealicemos a las personas con problemas de salud mental, que con demasiada frecuencia son presentadas como genios creativos en aprietos”. No en vano, en las sociedades avanzadas, una de cada cuatro personas padece algún tipo de trastorno pisquiátrico y estamos muy lejos de afirmar que el 25% de la sociedad esté formada por genios.

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