Con la crisis y el cambio climático parece que todo mengua. La falta de oxígeno (metafóricamente) nos ahoga a todos y también esa falta (literalmente) convertirá a los peces en un 20% más pequeños. Y no se piensen que en un futuro tan lejano que no lo verán sus ojos: apenas en 30 años, si no detenemos esta preocupante tendencia a provocar el calentamiento global.

Está claro que el oxígeno resulta imprescindible para la vida (a no ser que sea un organismo extremófilo) y como ya ocurriera hace millones de años con los insectos, las criaturas marinas se enfrentan a la encrucijada de una nueva extinción. Hace 30 años, Daniel Pauly, científico de la British University de Columbia, avanzó que existe una relación entre el tamaño de los peces y el suministro de oxígeno, de modo que cuando este se limita, se alteran los patrones normales de crecimiento de las especies marinas.

Según Pauly, para los peces supone un reto obtener el suficiente aporte de oxígeno a través del agua para crecer, sobre todo para las especies más grandes. Hoy nos alerta con una predicción catastrofista: su tamaño se reducirá en una cuarta parte si no se detiene el aumento de temperatura en el mar. Son los resultados del desarrollo de una aplicación informática sobre el modelo de crecimiento de 600 especies marinas en unas condiciones alteradas por el calentamiento del planeta que publica Nature Climate Change.

Pero si no les parece suficiente, quédense con otro vaticinio: el mundo entrará en bancarrota de agua. 2050 parece un año propio para augurar desgracias. Esta es la principal conclusión del estudio Sciencie-Policy Bridges over Troubled Waters, elaborado por el Instituto del Agua, Medio Ambiente y la Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU) tras analizar más de 200 grandes proyectos mundiales relacionados con el mundo acuático.

La urbanización sin control, la actividad económica sin proteger el medio ambiente y, de nuevo, el aumento de la temperatura de las aguas que se registra en los océanos en los últimos años son los responsables de esta alarmante situación.

Según el informe, “nos encontramos ante una quiebra del agua en muchas regiones del mundo, con implicaciones para la seguridad alimentaria y energética, la adaptación a la variabilidad y el cambio climáticos, el crecimiento económico y problemas de seguridad humana”. Y concluye: “Ninguna región del mundo vive en actualidad en armonía con sus recursos acuíferos”.

De hecho, el documento subraya que en 2050 se producirá una grave escasez de agua en siete de las 10 principales cuencas fluviales de la Tierra. Estas zonas albergan a una cuarta parte de la población mundial y general en torno al 10% de la riqueza que se genera en el planeta.

Pues ustedes dirán que hacemos: ¿nos quedamos a esperar a ver cómo se nos encojen las probabilidades de seguir vivos?

Enrique Leite

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