Gatos domésticos, gatos salvajes, tigres o guepardos comparten esas tonalidades y dibujos en sus pieles tan característicos que se denominan genéricamente atrigradas. Son unos curiosos dibujos geométricos que van cambiando de tamaño según va creciendo el animal, pero que nunca aumentan en número. Sí, efectivamente, las manchas del pelaje de su mascota serán las mismas a lo largo de toda su vida.

Esta curiosidad es algo que intrigaba desde hacía muchos años a numerosos equipos de investigación, que habían llegado a la conclusión que estos patrones se debían a la activación de los mismos genes en estas diferentes especies. Pero han tenido que esperar a que la genética avanzara para corroborar que su intuición era cierta.

Y ha ocurrido, como sucede en numerosas ocasiones en la investigación científica, por casualidad (ya saben, el azar juega un papel fundamental en la vida). Al analizar los genomas de los gatos silvestres, se consiguió descifrar que la ausencia de un gen, al que llamaron Taqpep, era el responsable de cambiar los patrones de la piel de estos felinos y que les otorga ese aspecto de camuflaje. Los gatos con manchas tenían mutaciones, mientras que los rayados no las tenían.

Estaban investigando cómo afectaba este gen en el desarrollo fetal cuando se dieron cuenta de que otro, conocido como Edn3, era el responsable de producir la repetición de esas peculiares manchas, que curiosamente se expresan en altos niveles en las células de color oscuro.

Confirmado el origen genético de tan peculiares pelajes, en paralelo otro grupo asegura que el dibujo se ajusta a la teoría formulada por el famoso descrifrador de códigos y matemático Alan Turing quien propuso que la repetición de patrones regulares en los sistemas biológicos es generada por un par de morfógenos (los agentes externos que determinan la formación de los tejidos) que trabajan juntos como “activador” e “inhibidor”.

Se trata del FGF (factor de crecimiento de fibroblastos) y Shh. Si la naturaleza se ajusta a la teoría de Turing, lo que se abre es una vía de futuro en medicina regenerativa que permitirá diferenciar las células madre en el tejido. Identificadas las células madre, las posibilidades de utilizarlas para regenerar otro tipo de tejidos son enormes.

Sea como fuere y al margen de lo que depare el futuro, lo que las investigaciones en genética van demostrando es que la naturaleza puede resultar caprichosa a la hora de dibujar las pieles, pero lo que no cabe duda es que el azar se ajusta como un reloj suizo a patrones matemáticos.

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