La naturaleza no entiende de política y creo que esto es un alivio, porque evita muchos problemas. Sin embargo, sí tiene predilección por la izquierda y la derecha; unas veces por una y otras por la otra. Pero ojo, no cambia. Si la naturaleza ha decidido que algo sea de o, mejor dicho, a derechas, ya será siempre así y lo mismo si es de o a izquierdas.

Pero también hace sus particulares saltos mortales sin red. Por ejemplo, resulta interesante destacar que las moléculas importantes para la vida, como por ejemplo los aminoácidos que forman las proteínas o los monosacáridos que forman los azúcares, son quirales. Que una molécula sea quiral significa que puede existir en dos formas. Esas formas son como la imagen de una molécula y su imagen en el espejo. A esta pareja de moléculas se les llama enantiómeros. Las dos moléculas son en todo idénticas, o casi. Prácticamente funcionan igual, pero si las iluminamos con una luz especial, llamada luz polarizada, una de las dos la desvía hacia la derecha y la otra a la izquierda.

Pero volvamos a las proteínas. Si existen dos enantiómeros quiere decir que los aminoácidos que forman las proteínas, que son unos 20, podrían ser realmente 40. Se diferenciarían porque uno tendría un grupo amino a la derecha y su imagen especular a la izquierda. Habiendo dos posibilidades para cada aminoácido, ¿por qué solo hay 20?

Pues porque la naturaleza ha decidido, a lo largo de la evolución, emplear para construir las proteínas solamente los que tienen ese grupo amino a la izquierda. A estos aminoácidos se les llama L-aminoácidos (al tener el grupo amino a la izquierda). Si fueran con el grupo amino a la derecha, serían D-aminoácidos, pero estos no existen en la naturaleza, salgo rarísimas excepciones.

Con los azúcares ocurre lo contrario. Los azúcares podrían ser L o D, pero en la naturaleza los azúcares son D y no suele haber del enantiomero L.

El hecho de ser quiral puede parecer un desperdicio, porque solo vale una de las dos. El artífice de este descubrimiento fue Louis Pasteur. Y eso condicionó el mundo de los productos farmacéuticos, ya que muchos de los medicamentos son quirales. Por ejemplo, en el propanolol que se usa para las arritmias una de los dos enantiómeros es 100 veces más potente que el otro. Otro ejemplo interesante es el ibuprofeno. Uno de las dos formas es realmente activa y puede funcionar en 10 minutos actuando como antiinflamatorio. Si tomamos la mezcla de los dos, el efecto aparecerá, pero a la media hora y eso es gracias a que la mezcla se puede transformar en la forma activa, pero eso sí, lleva esos 30 minutos de tiempo. Lo mismo sucede con otros fármacos como la tiroxina o la Dopa.

Después de leer esto, habrá deducido que nuestro cuerpo es también quiral, no le vale cualquier fármaco igual que no le vale cualquier aminoácido o azúcar. Las moléculas de nuestras células están diseñadas para que encajen unas y no otras. Por eso, para que los fármacos sean efectivos, en la mayoría de las ocasiones tienen que ser o de derechas o de izquierdas.

Jesús Pintor, catedrático de Bioquímica

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