El lenguaje, la capacidad de articular mensajes de acuerdo a una reglas previamente establecidas y comunmente aceptadas por los individuos de una especie o de un colectivo dentro de esta, es una de las formas a través de las cuales establecemos patrones para determinar la inteligencia de los diferentes organismos que cohabitamos en el planeta.
Así, hasta la fecha se creía que en el mundo de los mamíferos, aparte de los humanos, solo las ballenas contaban con unas reglas de lenguaje perfectamente delimitadas que les permiten comunicarse y construir, por lo tanto, mensajes que facilitan el intercambio de información entre ellas. A esta exigüa lista de mamíferos hay que sumar a partir de ahora a los murciélagos.
Un grupo de científicos norteamericanos coordinados por Kristen M. Bohn ha comprobado que los murciélagos son capaces de artícular un código de mensajes que utilizan durante su fase de apareamieno. Frases que sirven tanto como melodía de seducción para las hembras como de señal de advertencia a los otros machos de que han ligado y se mantengan al margen y no se inmiscuyan en la relación.
Tres años de paciente estudio y observación y miles de grabaciones después, este grupo de zoólogos ha conseguido descifrar el lenguaje de los conocidos como “murciélagos brasileños sin cola” o “mejicanos sin cola”, una de las especies más comunes en el suroeste de Estados Unidos y en el centro y sur de Ámerica y que habitan tanto en el campo —en cuevas— como en las ciudades —en edificios o bajo los puentes—.
En esta fase del apareamiento, los científicos han conseguido descifrar el uso de unas sílabas con las que construyen unas frases que utilizan en la doble acepción comentada: la de conquista y la de advertencia. Concretamente, combinan las sílabas de manera específica para establecer, al menos, tres tipos de frases en forma de piadas, zumbidos y trinos. Posteriormente, las van mezclando para articular sus canciones de apareamiento.
En los estudios realizados también subrayan que se han detectado distintos típos de sílabas, cada una de ellas con un sonido independiente. Lógicamente, para dar verosimilitud y fiabilidad al trabajo, los investigadores comprobaron con otras comunidades de murciélagos erradicadas en otros puntos geográficos que este tipo de lenguaje era común, como así se demostró, y por lo tanto se podría hablar de un lenguaje de los murciélagos.
Este tipo de descubrimientos es posible gracias al desarrollo de la tecnología, ya que estas canciones o mensajes pasan desapercibidas para el oído humano. Usan frecuencias lo suficientemente altas para que no podamos oírlas (superan el umbral de lo que es capaz de captar nuestro sistema auditivo).
Parece, pues, que se sigue cumpliendo esa máxima de que en el juego de la seducción todo vale y que no es tan humano como nos atribuimos el componer serenatas de amor para que el contrari@ caiga rendido ante nuestros pies; las bellas murciélagas también sucumben ante una romántica serenata.




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