A veces con la información ocurre lo mismo que con la medicación… si se le añade el prefijo auto, se puede convertir en algo peligroso. Si la automedicación puede convertir en perjudicial algo beneficioso para la salud, una mala autoinformación puede hacernos acabar con una empanada de tal calibre que nos acabe confundiendo.

En estos tiempos en los que se preconiza la cultura de lo sano, de lo saludable y donde en cierto modo se vive una entronización de las hormonas y las vitaminas, hasta hace poco unas desconocidas y ahora elevadas a la categoría de bálsamo de Fierabrás, hay que tener mucho cuidado con tirarse al monte y confeccionar su propia receta para liberarnos de determinado mal o para potenciar determinadas actividades como aumentar la potencia sexual.

Ciertamente, la alimentación cumple un papel fundamental en la vida sexual de los humanos, pero de ahí a confeccionar una dieta a base de apio, carne, huevos, arándanos, nueces y helados para convertirnos en máquinas amatorias va un abismo. 

De entrada, ciertamente todos estos productos son ricos en vitaminas y en nutrientes. De hecho, forman parte de pirámide nutricional que se recomienda para mantener una alimentación equilibrada: una correcta ingesta en determinadas dosis de cereales, verduras, frutas frescas, lácteos, carnes, pescados, huevos, legumbres, azúcares y grasas contribuyen a que el organismo reciba todos los nutrientes precisos para que la máquina funcione en condiciones óptimas.

Pero no hay producto 100% beneficioso si nos excedemos o no llegamos. Hasta el agua, si la bebemos en cantidades superiores a las necesarias, puede ser una fuente, nunca mejor dicho, de problemas. Cuanto más si nos fijamos en determinados elementos que tienen unos alimentos y no los contemplamos en su totalidad.

Recomendar apio porque aporta andostenona, los huevos porque el aporte de vitamina B es antiestresante y evita gatillazos, el helado por su composición de calcio y fósforo (minerales que dicen controlan la eyaculación masculina), nueces por contener selenio (lo que da fuerza a los espermatozoides), arándanos porque reducen el colesterol y mejora la circulación (se mantiene la erección) y carne porque incrementa la dopamina y, por ende, la sensibilidad de la piel durante la práctica del sexo, y hacerlo así sin más, no deja de ser una verdad a medias, o sea una burrada tan abultada como decirle a una embarazada que beba cerveza sin especificar la cuantía porque tiene ácido fólico y eso es bueno para el desarrollo del feto.

Eso sin contar con que, además, esos alimentos aparte de las hormonas recomendadas también contienen otras que no son tan recomendables para nuestra salud en general.

Así que cuidado con los atajos y, antes de subirse al auto, consulte con el especialista.

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