Desde estas páginas hemos hablado varias veces sobre esa peculiaridad de ser zurdo. Hemos hablado de la maldición de ser zurdo —en un mundo hecho para los diestros, los zocatos, estadísticamente hablando, tienen menos probabilidades de vivir— o de la genética zurda. Ahora bien, ¿esta peculiaridad de los seres humanos es extensible a otras especies de la naturaleza? Es decir, ¿existen animales zurdos?

Aparentemente, la respuesta es sí. En el reino animal y dentro de la misma especie, hay ejemplares que pueden tener más fuerza en la pata izquierda que en la derecha o mostrar una mayor habilidad en el ojo izquierdo que en el derecho. De hecho, un estudio realizado en el primer tercio del siglo pasado realizado en loros determinó que el 75% de estas aves mostraba más habilidad y fuerza para agarrar los alimentos con la pata izquierda (les daban de comen zanahorias y manzanas y lo cogían con esta pata) que con la derecha.

Del mismo modo, otras investigaciones han comprobado que los peces tienden a evitar a sus depredadores por el lado donde tienen mejor visión, es decir, utilizando su mejor ojo, o que las ballenas jorobadas, a pesar de tener los mismos dientes en el lado derecho que en el izquierdo, tienden a llevar la comida al lado derecho de la boca al alimentarse. 

Nuestras mascotas también tienen sus preferencias. Cuando perros o gatos juegan con nosotros o entre ellos se decantan por el manejo de una de ellas. Así las hembras muestran comportamientos de diestros y los machos de zurdos. Este patrón común varía si el animal está castrado o esterilizado. Un hecho que ha abierto una vía de investigación por si las hormonas que segregan tuvieran que ver con este tipo de comportamientos.

Aunque, si descendemos a los que aparentemente muestran habilidades humanas como los chimpancés, también se pueden introducir elementos de aprendizaje. La doctora Lonsdorf  (Universidad de Chicago) probó que estos simios usan su mano izquierda para asir las herramientas que utilizan para cazar termitas. En cambio, si son especies criadas en cautividad, lo hacen con la derecha: imitan a sus cuidadores que son diestros —el 88% de los humanos los son—.

Estas formas de comportamiento, en todo tipo de animales, se deben a la simetría y a un fenómeno neurológico, la lateralidad. Esta indica qué parte del hemisferio cerebral es el dominante y cómo actúa de modo cruzado, si manda el hemisferio izquierdo somos diestros y viceversa.

Dentro del mundo animal, lo más extendido es que domine la lateralidad derecha, tanto anatómica, como psíquica, pero eso no quiere decir que haya especímenes dentro de ellos —como ocurre con la nuestra— que desarrollen la otra parte o que haya especies, como ocurre con los osos polares, que mayoritariamente sean zurdos.

En cualquier caso, parafraseando a Den Xiaoping: “Gato diestro o gato zurdo, lo que importa es que cace ratones”.

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