¡Mírame a lo ojos y dime que no me mientes! Como recurso dramático, la verdad es que, aunque demodé, puede resultar todavía efectivo, pero como verdad científica hay que decir que no, que nada de nada. Que te puede mirar todo lo fijo que quieras, pero no encontrarás en sus ojos ni un atisbo para afirmar que sus palabras encierran verdad o mentira.
Es común afirmar que quien miente no es capaz de aguantar la mirada y que, inconscientemente, huye del cara a cara. La afirmación es errónea según Carolinte Watt, una científica escocesa que lo dice mirando a la cara. Aunque los pasos no van mal encaminados, porque los ojos (mentirosos o no) parece que sí pueden resultar ser el espejo del alma. En la investigación realizada y publicada en la revista Plos One se demuestra, en cambio, que los movimientos de los ojos hacia arriba y hacia abajo, o a la derecha y a la izquierda, sí están asociados a qué determinada parte de nuestro cerebro (nuestras neuronas) se pone en movimiento.
De hecho, se sabe desde hace bastantes años que los movimientos oculares describen parte de nuestros comportamientos neurológicos. Esta capacidad ha sido utilizada para diagnosticar determinados trastornos y está en la base de alguna de las pruebas que habitualmente utilizan los neurólogos, como la electronistagmografía (ENG). Se pegan alrededor de los ojos del paciente unos pequeños electrodos (o unas gafas especiales en una versión más moderna) que registran sus movimientos y con ellas se puede prescribir si un trastorno de los nervios es la causa de mareos o de vértigos. Esa falsa sensación de estar dando vueltas o en movimiento que puede hacernos perder el equilibrio.
Pero volvamos al experimento de los escoceses. Probaron a grabar los comportamientos oculares de un grupo de voluntarios en diferentes situaciones y comprobaron que, aunque no muestren el engaño, si miramos hacia arriba y a la izquierda, estamos dando pistas a nuestro alter ego de que el cerebro lo que hace es buscar en nuestra memoria imágenes que hemos vivido. En cambio, si el movimiento de ojos se dirige hacia la derecha, lo que está haciendo nuestra mente es crear imágenes que no hemos vivido, es decir, evocando acontecimientos que nos han contado.
Del mismo modo, cuando intentamos resolver un problema o intentamos sacar conclusiones ante una encrucijada planteada, lo que hacemos es bajar la vista hacia nuestra izquierda.
Ahora bien, ¿qué ocurre con los zurdos?





Mas que centrarnos en los surdos… que pasa con aquellos/as que nacen ciegos.
Como puedes comprobar Juan Carlos por el contenido del artículo, lo único que se demuestra es que hay una conexión entre los ojos con determinadas partes del cerebro y que su movimiento expresa su activación. Pero de ahí no se puede colegir nada más y, por su puesto, mucho menos conceptos como la verdad o la mentira, conceptos subjetivos y culturales (como ya comentamos cuando hablamos de la nula fiabilidad de la máquina de la verdad). De ahí el guiño en tono irónico sobre qué ocurre entonces con los zurdos