No cabe duda de que la actual política de recortes generalizados está desmochando muchas de las actividades más prometedoras de este país. Estas actividades contribuían a dar a España un prestigio internacional. Desafortunadamente, la ciencia está entre las más perjudicadas por los recortes (en torno al 40% y tendiendo a aumentar).

Como es lógico, la ciencia española se resiente ya a corto plazo. Y se resentirá mucho más cuando las consecuencias del recorte se noten de verdad en la falta de recursos, la obsolescencia de las infraestructuras científicas y la falta de relevo generacional.

Son muy conocidos los indicadores que permiten estimar la calidad y la repercusión de la ciencia y la tecnología de un país (basados en el número y la calidad de los artículos publicados, las patentes y los modelos de utilidad, la cooperación internacional, etc). Pero, asimismo, hay indicadores de mayor interés económico: los estimadores que calculan cuánto aporta la ciencia al prestigio de un país. Sin duda, no son más que una aproximación. Pero permiten ver tendencias. 

Y la tendencia en la ciencia española es de lo más preocupante: se estima que en el año 2010, la ciencia española aportaba más del 6% del valor total de la marca España (convirtiéndose con diferencia en una de las actividades más rentables, pues su aportación al valor de España casi cuadruplicaba el coste de lo que en ella se invertía). Pero durante el último año y medio las duras políticas de ajuste con la ciencia han hecho que su aportación a la marca España se reduzca drásticamente: nada menos que en un 38%. Y en asociación con la ciencia, la tecnología española redujo su aportación al valor de la marca España en más del 24%.

Un negro futuro del que no nos van a sacar las buenas intenciones de algunos de nuestros gestores de la ciencia y de científicos resignados que afirman que se debe suplir con esfuerzo los recortes. Hay un hecho innegable: la percepción que cada vez más van teniendo sobre nosotros en el extranjero es que nuestra ciencia y nuestra tecnología no va a ser capaces de tirar de nuestra recuperación económica.

Y por más que busquemos la excelencia, e incluso aunque la consigamos en grado máximo, para una recuperación económica no podemos olvidar que la cantidad es lo que cuenta.

Eduardo Costas. Catedrático de Genética

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