Afortunadamente, los científicos ampliamos nuestro conocimiento a través de nuestros colegas, y no necesariamente porque nos aporten puntos de vista novedosos sobre nuestras investigaciones. También aprendemos de otros campos. Hace unos días tuve la oportunidad de escuchar a un colega que trabaja para la empresa farmacéutica Abbot. Este investigador, norteamericano y un buen amigo por cierto, nos deleitó hablando de dos aspectos muy relevantes actualmente en el panorama científico: el dolor y la inflamación.

Su charla me resultó altamente interesante porque planteaba a un nivel molecular por qué se producen estos dos fenómenos y, sobre todo, de qué manera se pueden abordar; es decir, cómo podemos mejorar las sustancias antiinflamatorias y las analgésicas.

En un nivel molecular, existe un grupo de proteínas en la membrana de muchas células que reciben el nombre de receptores P2X. Bueno, ya sabéis que los científicos ponemos nombres muy sui generis a las moléculas. Pues bien, parece que los receptores P2X están muy relacionado con el dolor y con la inflamación. Estudios más detallados han señalado que, a su vez, los receptores P2X se pueden subdividir en siete tipos distintos, pero dentro de estos, hay dos, uno llamado P2X4 y otro P2X7, que serían responsables de los procesos doloroso e inflamatorio, respectivamente.

El segundo, es decir, el P2X7, se conoce que participa en los procesos inflamatorios porque se ha fabricado un ratón knock-out (KO). A este animal se le ha quitado el gen para esa proteína, es decir, es un ratón intacto salvo que no puede fabricar el receptor P2X7. Este ratón no sufre procesos inflamatorios, debido a que no tiene el gen para la proteína P2X7.

Esto quiere decir que si anulo la actividad del receptor P2X7 no tendré inflamaciones, pero claro, si hacer esto en un ratón no es fácil, imaginaos en un ser humano… Una alternativa es no eliminar esta proteína, pero sí impedir que funcione con una sustancia bloqueante. Una sustancia bastante selectiva para este receptor es la denominada BBG (que viene de las siglas de la palabra inglesa Brilliant Blue G). Si uno pone esta sustancia, la inflamación remite o se evita, depende de cuándo la pongamos.

Ahora viene lo curioso… Hay una bebida para deportistas, muy popular porque la bebemos mucho, incluso como refresco, llamada Gatorade. Esta bebida puede ser de color naranja, roja, verde o azul. ¿Sabéis qué colorante usa la fabrica para darle el color azul? Efectivamente, el BBG.

Este hecho me hace preguntarme, ¿si el BBG bloquea el receptor P2X7 que tiene que ver con la inflamación, un deportista que toma durante y al final del ejercicio el Gatorade azul tendrá menos procesos inflamatorios como consecuencia del consumo de esta bebida? ¿Se recuperará antes que aquel deportista que no tome más que agua o que tome el Gatorade rojo? Si esto es así, ¿no estará incurriendo en un caso de doping?

Jesús Pintor, Catedrático de Bioquímica

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