En medio de una crisis de valores generalizada en nuestra sociedad (casos Urdangarín, Gürtel, Bankia, Dívar y un larguísimo etc.), la peor noticia posible alcanza al mundo científico: en una institución española que presume de ser de primer nivel, la Estación Biológica de Doñana (EBD) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, se han detectado indicios de que se han falseado resultados de investigación.
Algunas de las acusaciones han llegado a los medios de comunicación generalistas (El País, El Mundo, Diario de Sevilla…) y, por supuesto, a los medios más especializados. No se trata de un caso baladí. Ni siquiera aunque solo estuviéramos hablando de la publicación de un solo artículo científico falso. La ciencia se basa en el rigor: un científico que falsea, pongamos por ejemplo el 5% de sus artículos, no es fiable ¿Cómo podemos saber cuáles de sus datos son los verdaderos?
El tema es sin duda muy grave. Por ejemplo, al buscar en Google “fraudes científicos Doñana”, el 1 de Julio de 2012 aparecían nada menos que 42.400 resultados (la cosa empeora al buscar fraudes científicos en el CSIC). A tenor de los resultados de este buscador, al menos podría haber varios tipos de fraudes en la EBD: el más célebre de ellos, asociado a los datos obtenidos por un investigador llamado Jesús Ángel Lemus. Pero también hay sospechas en los datos asociados al oso pardo y a estudios con majuelos…
Los investigadores senior —directa o indirectamente implicados— tienen mucho que perder. Como es normal, le echan la culpa a los eslabones más bajos. Por ejemplo a Jesús Ángel Lemus. Lemus fue un estudiante mediocre (terminó su carrera pasados los 30 años). No hizo nada significativo mientras estuvo en la universidad. Pero fue llegar a la EBD (y al MNCN) y convertirse en un fenómeno.
Empezó a publicar magníficos trabajos con excelentes investigadores (incluso llegó a publicar en Science, una de las mejores revistas científicas del mundo). Varios investigadores senior con plaza en el CSIC firman los artículos con Lemus. Y cuando un senior estampa su rúbrica en un texto, es responsable de asegurarse de que los datos obtenidos por sus subordinados son correctos.
Entonces, ¿cómo una entidad que presume de ser el centro español de excelencia en ciencias ambientales ha podido convertirse en el centro de tan grandes sospechas?
Tal vez las causas del fraude se deriven de la búsqueda de una supuesta excelencia hasta el extremo. Incluso se pretende medir la excelencia por una serie de indicadores como número de citas, índice de impacto, índice H… Por más que quienes inventaron estos índices no dejan de advertir que son meros indicadores (y que en todo caso sirven para separar a los que trabajan bien de los que no trabajan), nos hemos empeñado en utilizarlos incorrectamente. Cosificamos la excelencia, como si pudiésemos medirla solamente con un número.
En este sentido, los científicos hemos sido idiotas. Alberti, Celaya, Cernuda, Machado o Lorca (capaces de plasmar en un papel la esencia de lo que nos hace humanos) jamás se aproximaron —ni de lejos— a las tiradas de Corín Tellado. En un solo día, el diario deportivo Marca vende más ejemplares que todos los libros de ensayo en castellano juntos. Y a nadie (excepto a un científico cosificador de la excelencia) se le ocurre que Corín Tellado o que un periodista de Marca (que puede llegar a 3 millones de lectores diarios) representen la esencia de la intelectualidad.
En cambio, la presión por publicar puede llevar a los jóvenes investigadores (y no tan jóvenes) a pensar que todo se justifica si se consigue ser muy citado.
La absurda cosificación de la excelencia nos aleja de la realidad. Su búsqueda extrema hace que la tentación de falsear sea muy grande, sobretodo si uno tiene 40 años y peligra el futuro de sus hijos debido a la precariedad del sistema.
Deberíamos pararnos y reflexionar.





Hasta cuando se critican los fraudes, el mundo de la investigación es injusto. Muy bien criticar a Lemus, si se ha inventado datos, aunque el tema no esté aún cerrado. Pero qué pocas veces se acuerda uno de criticar a Miguel Delibes, el hijo del escritor, a quien la revista Animal Behaviour retiró el año pasado un artículo por plagio. ¿Cómo es que este caso, que tiene ya “sentencia firme” ha tenido tan poca repercusión? Se me ocurren tres motivos, y a lo mejor son válidos todos:
1.- Porque el plagiador es hijo de un insigne escritor (aunque él sea un cuentista)
2.- Por ser un afamado y poderoso investigador (aunque no toda su fama parece haberla ganado, ahora sabemos que en parte es robada)
3.- Porque es miembro – increiblemente- del comité de ética del CSIC. Lo cual es como poner a los ladrones a juzgar los robos, incluyendo los suyos.
Lo interesante de los fraudes científicos es que son descubiertos dentro del ámbito científico, lo que, de algún modo, hace confiable al sistema que no oculta sus errores.
Mario Bunge diferencia la gravedad de los fraudes científicos, minimiza el daño de los plagios porque, aunque es una mala conducta científica, no hacen más que copiar lo bueno. Pero considera agravante el invento de datos porque engaña al público, retrasa el conocimiento y desprestigia la ciencia.
Lo preocupante es que los científicos fraudulentos tienen pocas consecuencias (salvo excepciones). Por ejemplo, en Argentina se conoce el caso escandaloso de Ulises Pardiñas que inventó numerosos datos en varias de sus publicaciones y de su doctorado, a pesar de lo cual continúa con su cargo oficial de investigador y hasta recibe subsidios estatales. Ver este caso emblemático en https://sites.google.com/site/quintanamdp/home/articulos/LARBO2.pdf
CARLOS QUINTANA
Hemos descubierto en la pagina oficial del parque de Doñana, estas imagenes sobre la muerte del jabalí por lanceros a caballo
Seguimos sin encontrar explicacion de tal atroces uimagenes de un Parque Nacional protegido
http://parquenacionaldedonana.com/donana_ms_03/imagepages/image95.htm
Irónicamente este articulo es un ejemplo claro de fraude científico y puedo demostrarlo
….
Al decir que la entrada “Fraudes Científicos Doñana” muestra más de 42000 resultados en Google (dando la impresión de que el fraude es alto) estás cometiendo un error de principiante realmente tonto. Tienes que entender lo que estás obteniendo realmente, y explicarlo a tus lectores correctamente.
Google falla en la búsqueda y elimina las comillas, o sea te está devolviendo los resultados de “fraude” como por ejemplo “fraude económico en las Vegas” o científico, como por ejemplo “Einstein” o Doñana, como por ejemplo “Fiesta del Rocío en Doñana”. Total: 42.000 resultados. Por supuesto si fuera realmente como digo debería de dar millones de resultados, pero los algoritmos de Google no son tan inocentes como para no haber previsto eso en todos los años que llevan y compensan esa posibilidad.
Podríamos pensar que basta con decirle a Google que busque LAS TRES palabras juntas y estaríamos jugando en el límite seguro, pero no es tan sencillo, y eso se debe a dos características importantes de la naturaleza de internet que se nos están pasando por alto: la redundacia y los rankings.
Caso práctico: Le indico a Google específicamente que busque LAS TRES palabras juntas en una página y la cifra baja a solamente 38.900. Ha bajado muy poco. ¿Corrobora eso que el fraude científico en Doñana es muy alto? no necesariamente
Esta es una de las páginas que obtienes buscando Fraude + Científico + Doñana
http://www.teinteresa.es/politica/Rajoy-empezara-descanso-Donana-Moncloa_0_755325638.html
No te molestes en usar el menú buscar para encontrar la palabra científico en el texto, no está.
Debido a la estructura de las páginas de periódicos. Muchas páginas mantienen listas ocultas de palabras con la intención de acaparar la atención de los buscadores y mantenerse altos en los rankings. Es una mala practica pero muy extendida. En cualquier caso no tiene relación con el tema del que hablas, y por tanto podemos considerar a esta web es un caso de “resultado mal interpretado, inventado o falseado”.
Pero un sólo caso no sería tan importante aún es peor
El problema es el hecho de que Internet es altamente redundante. La misma noticia de un asesinato (exactamente idéntica) es repartida por las principales agencias de noticias y sale en decenas de periódicos cada día. Sin cambiarle una coma. Y además el cortapega por parte de blogueros etc, hace estragos.
Eso no significa que el asesinato haya ocurrido decenas de veces. Ochocientas páginas pueden hablar en internet de un sólo caso de fraude (es lo habitual). en el análisis de tus datos tienes que tener en cuenta eso.
Está el caso de Lemús que no ha sido aclarado convenientemente, al parecer no ha pasado por un comité, por tanto no cabe hablar de fraude demostrado. No aún.
Para no extendernos mucho, aunque estoy de acuerdo contigo en mucho de lo que pones en esta entrada creo que he demostrado que te basas en datos interpretados erróneamente o inventados
Y acabo con una confesión. He dicho que esta entrada era un claro ejemplo de fraude científico. Pero en realidad yo tambien he mentido…
SOLO puede hablarse de fraude cuando hay una intencionalidad por ocultar o manipular la verdad, no cuando la gente comete errores. Los científicos tienen que poder equivocarse y tener derecho a cambiar de opinión, como cualquiera.
Y ya que exigimos rigor para los demás … esto es un par de ejemplos claros de falta de rigor y de comportamiento no científico
> “aunque él sea un cuentista”
No se hace buena ciencia basándose en insultar al que no te cae bien,
ni de gritar mas alto que los demás. Todo el mundo merece un respeto
> “estas imagenes sobre la muerte del jabalí por lanceros a caballo”
imágenes de dos personas con lanzas apoyadas en un animal muerto
que demuestran ¿que?
> “Está el caso de Lemús que no ha sido aclarado convenientemente, al parecer no ha pasado por un comité, por tanto no cabe hablar de fraude demostrado. No aún.”
Pues me voy a tener que autocorregir en ese punto por lo visto…
http://francisthemulenews.wordpress.com/2012/07/30/el-estado-actual-del-caso-lemus-que-salpico-al-csic/