Cuando nuestros antepasados deambulaban por la Tierra, evolucionando, implementando el uso de herramientas, cazando o evitando ser cazados, etc, no tenían acceso a las ingentes cantidades de carbohidratos que ingerimos actualmente.

La revolución industrial, el advenimiento del consumismo y de la producción en masa han evolucionado a un ritmo totalmente fuera del alcance de nuestra genética. Si bien hemos sido capaces de prolongar la esperanza de vida gracias a los avances en medicina, principalmente por la erradicación de enfermedades infecciosas y el avance en la cirugía, hemos desarrollado un estilo de vida absolutamente patológico.

La actividad física que realizamos (que es insuficiente), la alimentación que practicamos y la exposición a contaminantes que sufrimos están mostrando ser el meteorito susceptible de erradicarnos como especie, al igual que ocurrió con los dinosaurios. 

El consumo de azúcar esconde muchas respuestas a las cuestiones de salud que enfrentamos a escala global, como especie. Desde un consumo inferior a 0,5 Kg por persona y año entorno al 1850, hasta los 4 Kg por persona y año en el 2000, no hemos hecho más que ver un deterioro de la salud hacia problemas que, gracias a la ciencia, sabemos que están relacionados con la nutrición.

Entre las numerosas consecuencias del exceso de carbohidratos (azúcares) en la dieta, los últimos hallazgos lo relacionan con la prevalencia de la enfermedad de Alzheimer. Hay evidencias cada vez más numerosas que apoyan la idea de que el Alzheimer puede considerarse una enfermedad metabólica en la que hay problemas con la utilización de la glucosa, así como claros indicadores de resistencia a la insulina (diabetes).En un interesante artículo de revisión, se concluyó que existen razones para considerar la enfermedad de Alzheimer como la diabetes tipo 3.

El actual estilo de vida con una alimentación absolutamente aberrante —alta ingesta de carbohidratos (la mayoría refinados), así como otros productos altamente procesados— está asociado a altos niveles de lo que se han denominado compuestos avanzados de la glicación (AGE en inglés), que surgen de las reacciones entre hidratos de carbono, proteínas, lípidos y otros componentes.

Un artículo publicado en la revista nacional Nutrición Hospitalaria explica cómo esos compuestos afectan y provocan la aparición de las denominadas enfermedades crónicas, entre ellas el Alzheimer.

Los efectos negativos de esos AGE se relacionan con sus acciones pro-oxidantes e inflamatorias, según se ha observado en un artículo publicado en una revista especializada en diabetes. Por lo tanto, es razonable pensar que si adoptamos un estilo de vida saludable, con una estrategia que contemple la lucha contra la oxidación y la inflamación, estaremos minimizando los daños producidos por estos compuestos finales de la glicación. En este sentido, la naturaleza y el uso de determinados complementos nutricionales representan una estrategia muy segura y beneficiosa.

En una interesante revisión acerca de compuestos vegetales para la salud, se repasan las bondades y los efectos favorables de la cúrcuma sobre el Alzheimer, entre otras muchas patologías. Aquí en Más que Ciencia ya hablamos de este elemento en el artículo El Poder del Currydonde explicamos sus efectos antiinflamatorios, antioxidantes, anticancerígenos, etc. Para los más curiosos, existe un trabajo que ahonda en los mecanismos por los cuales la cúrcuma tiene un gran interés clínico en los casos de Alzheimer. A la luz de los resultados de otro estudio, podemos decir que si a la cúrcuma le unimos extracto de té verde y ácido lipoico, obtendremos todavía más beneficios en la lucha contra el Alzheimer.

De lo que no hay duda es de que el tenebroso ascenso de las enfermedades crónicas, entre ellas el Alzheimer, no es una casualidad fruto del azar, sino que está vinculado a nuestro estilo de vida, y muy concretamente al consumo excesivo de azúcar, entre otros factores. Trata de recordar esta información y no dejes que el azúcar te condene al más amargo de los olvidos.

Francisco Carreño-Gálvez, experto en Nutrición Celular y Terapia Ortomolecular (pacocarrenogalvez@gmail.com)

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