Este lazo simboliza la necesidad de concienciar a la sociedad para que las niñas se vacunen contra el papiloma y eviten contraer cáncer de útero.

Uno de los principales cánceres que afectan a las mujeres es el de cuello de útero. Aunque el origen puede ser diverso, la causa fundamental es el virus del papiloma, que una vez instaurado en el cuello del útero puede evolucionar hasta transformar las células de sus paredes en células tumorales. Esto se puede y se debe controlar con revisiones ginecológicas periódicas que garanticen atajar el problema en cuanto sea detectado.

El virus del papiloma es muy hábil. Digo que es muy hábil porque en los varones no se suele apreciar ningún signo ni ningún síntoma de que podamos tenerlo. Algunas veces puede aparecer alguna verruga, pero no siempre ocurre. La carencia de signos puede dar una falsa seguridad y, sin embargo, el virus puede estar ahí y, como no se tomen medidas, desarrollarse. Una buena opción, y así quitarse la preocupación, es ir a un laboratorio de análisis clínicos y someterse a unas pruebas, generalmente una PCR, para descartar la posible infección.

Existe la creencia de que las mujeres que mantienen relaciones con varones operados de fimosis o circuncidados tienen menos probabilidades de tener cáncer de cuello de utero que las que mantienen relaciones con varones no circuncidados. Una rumorología que ha confirmado un reciente estudio. Esta investigación ha sido publicada en la prestigiosa revista New England Journal of Medicine por un grupo de investigadores españoles.

Los varones circuncidados tienen menos probabilidades de contraer el virus del papiloma. Tanto es así que el 20 % de los varones sin circuncidar tienen el virus, mientras que en los circuncidados el porcentaje apenas llega al 6 %. El motivo de la diferencia entre unos casos y otros no está claro. Una posibilidad es que la infección sea menor en los circuncidados porque la piel, tras retirar el prepucio, está queratinizada y esto actuaria impermeabilizando y evitando la infección del virus del papiloma. La piel del prepucio no está queratinizada y, por consiguiente, podría ser más proclive a ser infectada por el virus.

Otro posible motivo que se ha comentado es la presencia de una secreción denominada esmegma, que está más presente en los varones sin circuncidar que en los circuncidados, simplemente porque al estar circuncidado la higiene y eliminación de esa secreción es más fácil. Parece ser que el esmegma favorece la contaminación por algunos microorganismos, como por ejemplo el Corynebacterium esmegmatis, que transforma el esmegma en esteroles altamente cancerígenos, por lo que es probable que esto contribuya al desarrollo del cáncer de cuello de utero, toda vez que ya se haya contraído.

No hay todavía conclusiones firmes del porqué, pero parece claro que sí se sabe que, estadísticamente, unos varones son, en este aspecto, más generosos que otros.

Jesús Pintor, catedrático de Bioquímica

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