Con la llegada del verano, la piel se torna en protagonista; o mejor dicho, el color de la piel. Y además de los ungüentos milagrosos para pasar del pálido acumulado a lo largo del invierno a un bonito moreno chocolateto, surgen los avisos de extremar cuidados para no desarrollar el temido melanoma o cáncer.

Uno de los últimos estudios aparecidos en prensa relaciona el tomar aspirinas o analgésicos con evitar su aparición. Y parece decir que si se toma una aspirina al día, se podría prevenir el melanoma. Se ha realizado en Dinamarca y en el estudio de campo han participado cerca de 200.000 personas, una cifra que en principio parece ofrecer resultados fiables.

Los médicos estudiaron los expedientes de estos pacientes y han calculado que un 15% de los que consumían de manera habitual antiflamatorios no esteroides (como la aspirina o el ibuprofeno) por padecer cardiopatías o artritis tenían menos posiblidades —cuanta más dosis menor riesgo— de contraer cáncer de piel en cualquiera de sus variantes, del basalioma al carcinoma espinocelular, pasando por el melanoma maligno. 

A pesar de la buena noticia, los investigadores del hospital danés no lanzan las campanas al vuelo y concluyen que es necesario seguir investigando para afirmar que la aspirina previene el cáncer de piel. Y eso a pesar de que otro tipo de estudios previos realizados en animales sugieren que estos productos bloquean el crecimiento de lesiones de piel.

Entre otras cosas, cautos ellos, porque han analizado expedientes médicos y, lógicamente, en ellos no se incluyen datos vitales para el desarrollo de este tipo de cáncer, como los niveles de exposición solar y con qué medidas de protección se han expuesto esas 200.000 personas.

El cáncer de piel es una enfermedad producida por el desarrollo de células cancerosas en las capas exteriores de la piel. Surge como consecuencia de daños en el ADN que propician la formación de tumores. La capa exterior de la piel, la epidermis, está compuesta por diferentes tipos de células y los cánceres de la piel se clasifican por el tipo de células que están involucradas: basales (en la capa inferior), escamocelulares (en la capa media) o el melanoma.

En general, se produce una disfunción en la produción de melanina. Este pigmento funciona a modo de fotoprotector que evita que las radiaciones solares dañen las estructuras o tejidos del cuerpo. Cuando la piel se expone al sol, se produce más melanina como mecanismo de defensa y entonces aparecen los lunares, las pecas y las manchas (son concentraciones de melanocitos).

Para reconocerlo basta seguir el siguiente proceso de observación: las lesiones de melanoma tienen forma irregular mientras que los lunares son simeticos, presentan bordes desiguales o irregulares, presentan sombras marrones o negras y suelen tener más de 6 milímetros de diámetro.

Así que, un verano más, cuidado con el sol y no olvide entre la indumentaria adecuada las gafas de sol, la botella de agua y la piel bien protegida. Lo de las aspirinas, casi mejor esperar a que los resultados sean definitivos.

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