Archivo para junio, 2012


Por estas fechas, cuando aprieta la calor, comprobamos de muchas maneras cómo las fuerzas del mal se alían contra nosotros. No solo el espejo es portador de malas noticias —su dedo acusador nos dice que hay que ponerse a plan o, por lo menos hacer, ejercicio para combatir la flacidez—, basta con mirar hacia los pies y descubrir el destrozo ocasionado en forma de durezas o callos por vivir meses embutidos en duros zapatos.

Lo normal es acudir al especialista, pero lo cool es someternos a un tratamiento de ictioterapia: sumergir pies y otras partes de la anatomía en agua con peces provenientes de Asia que nos comen las impurezas y otras enfermedades cutáneas. Del mismo modo que hacen algunos grandes mamíferos y cetáceos, dejamos que unos animalillos nos parasiten y nos limpien de impurezas.

Normalmente, en estos centros se utilizan para este fin especímentes de Garra rufa o pez doctor. Son los encargados de succionar las pieles muertas. Succionar sí, porque no muerden los restos de piel muerta, sino que la aspiran. Pero también se utilizan otras especies que sí tienen dientes y en su labor de limpieza pueden arañar la piel y provocarnos heridas.  Ver artículo completo »

Placa en la Universidad de Erlangen. Foto de Norman Rönz

La vida y los éxitos de Albert Einstein estuvieron marcadas por las mujeres. De sobra es conocido la participación de su primera esposa, Mileva Marik, en el desarrollo matemático de sus teorías. El trabajo de otra mujer, Emmy Noether, en la teoría de las invariantes fue clave para la formulación de sus conceptos relativistas.

La historia comienza también en Alemania, en Erlangen, localidad donde vió la luz Emmy en 1882. Su padre, un conocido matemático, daba clases en su universidad. Sus estudios no estuvieron jalonados por grandes calificaciones. En cambio, destacaba por su facilidad para aplicar la lógica y para los idiomas, lo que orientó su formación hacia el conocimiento del inglés y del francés.

Aprobó el examen para dar clases de estas materias en institutos feneminos cuando tenia 18 años, pero jamás ejercició como tal; Emmy prefirió seguir los pasos de su padre y estudiar Matemáticas en la Universidad de Erlange-Nuremberg, siendo una de las dos únicas alumnas matriculadas en un censo de casi mil estudiantes. Incluso la obligaron a asistir como oyente a alguna de las clases. En cualquier caso se graduó en 1903, tras pasar un semestre en la Universidad de Gotinga.  Ver artículo completo »

Mamífero vertebrado capaz de adaptarse a la vida en cualquier ambiente terrestre. Quizás por esa capacidad de sobrevivir en los medios más hostiles, a los seres humanos les fascina probar otro tipo de experiencias. Acostumbrados a vivir entre ruidos, añoramos el silencio e imposibilitados para volar, disfrutamos emulando a las aves y otros animales voladores.

Todos los pobladores de la Tierra vivimos bajo el influjo de la ley de la gravedad, esa fuerza o atracción casi magnética que tira de nosotros hacia el suelo y que nos fija a él. Una fuerza que nos permite movernos con libertad por este planeta esférico y que marca en buena parte nuestra manera de desenvolvernos en él. Una buena razón, sin duda, para intentar desafiarla.

Una de las sensaciones más extrañas que se puede vivir, sin duda, es la introducirnos en un espacio con gravedad cero. Representa uno de los cambios más radicales en la manera de relacionarnos con el entorno. Los movimientos se ralentizan y la manera de ejecutarlos requiere nuevas técnicas. Viajar al espacio o introducirnos en una cámara sin gravedad no está al alcance de todos, pero sí zambullirnos en el mar y bucear. Bajo el mar, cambia la visión de todo lo que nos rodea.  Ver artículo completo »

Que para un científico lo llamado “paranormal” es algo entre la superchería y lo curioso es algo evidente. Hay investigadores que ni se molestan en prestar atención a esas cosas, mientras que otros se encargan de derribar a la pseudociencia a toda costa. Hay revistas con cierto rigor en donde se pone en tela de juicio, por ejemplo, a los fantasmas, ovnis, psicofonías y toda esa parafernalia, contraponiendo a lo sobrenatural una explicación vagamente científica. Un ejemplo es la publicación Skeptical Inquirer.

Al margen de si en Roswell se estrelló un platillo volante o no, la ciencia ha ido dando explicación a algunos asuntos que aunque en su tiempo pudieron ser considerados como paranormales, en la actualidad y con una explicación científicamente convincente, pierden interés y se almacenan en el baúl de los recuerdos.

La sinestesia, que es un término de naturaleza neurofisiológica, es la sensación que poseen algunas personas cuando perciben diferentes sensaciones en un mismo acto perceptivo. Es decir, pueden oír y percibir un sabor o pueden oír y ver un color. Pese a que este tipo de sensaciones pueden ocurrir en estados alterados de conciencia en el caso de consumo de drogas, como el LSD, puede también sucederle a gente que no ha tomado en su vida ninguna sustancia psicotrópica.  Ver artículo completo »

Cuando nuestros antepasados deambulaban por la Tierra, evolucionando, implementando el uso de herramientas, cazando o evitando ser cazados, etc, no tenían acceso a las ingentes cantidades de carbohidratos que ingerimos actualmente.

La revolución industrial, el advenimiento del consumismo y de la producción en masa han evolucionado a un ritmo totalmente fuera del alcance de nuestra genética. Si bien hemos sido capaces de prolongar la esperanza de vida gracias a los avances en medicina, principalmente por la erradicación de enfermedades infecciosas y el avance en la cirugía, hemos desarrollado un estilo de vida absolutamente patológico.

La actividad física que realizamos (que es insuficiente), la alimentación que practicamos y la exposición a contaminantes que sufrimos están mostrando ser el meteorito susceptible de erradicarnos como especie, al igual que ocurrió con los dinosaurios.  Ver artículo completo »

El género humano siente una fascinación especial por el fuego. El día más largo del año, que marca el solsticio de verano (el de invierno sucede el mismo día en el otro hemisferio) termina alrededor de una gran hoguera donde se queman los malos augurios y se conjuran buenos presagios. El fuego purifica y según algunas líneas de investigación marcó el paso definitivo que nos convirtió en Homo sapiens.

Los solsticios son los momentos del año en los que el Sol alcanza su mayor o menor altura aparente en el cielo, y la duración del día o de la noche son las máximas del año, respectivamente. Astronómicamente, los solsticios son los momentos en los que el Sol alcanza la máxima declinación norte (+23º 27’) o sur (−23º 27’) con respecto al ecuador terrestre.

Sea como fuere, todos los fenómenos que tienen como elemento común el fuego y la luz que tienen lugar en la naturaleza nos fascinan. Uno de los que más nos han intrigado desde siempre son esas luces pálidas que pueden verse al anochecer o bien caída la noche en los lugares pantanoso o en las inmediaciones de los cementerios.  Ver artículo completo »

Somos la única especie (conocida) que cocina. Para algunos, el descubrimiento del fuego y sus ventajas a la hora de preparar los alimentos significó un punto crucial en el camino de la evolución. La comida cocinada marcó un punto evolutivo en nuestra especie que nos pudo incluso a llevar a desarrollar la inteligencia de la que hacemos gala en la actualidad. Ya saben, somos lo que comemos o, rizando el rizo, cómo lo comemos.

Consideramos que el incorporar la carne a una dieta basada en raíces, frutos, insectos y hojas, realizada por el Homo erectus, allá por entre 1,9 millones de años atrás, propició cambios en su anatomía, especialmente en su cavidad craneal. Aunque no todos los investigadores piensan lo mismo e introducen un elemento para la discusión: fue el uso del fuego lo que marcó el camino hacia la humanización.

Rastrear cuándo las cocinas se instalaron en las cavernas es algo realmente complicado, porque no resulta nada fácil encontrar cenizas con pruebas de haber sido manipuladas por un ser humano. De hecho, la datación más antigua es de hace 750.000 años en un yacimiento en Israel.  Ver artículo completo »

Tal vez no estemos pasando por nuestro mejor momento como país. Pero hay algo en lo que indiscutiblemente somos una gran potencia: ignorancia científica. Numerosos estudios —desde la OCDE hasta la Fundación BBVA— lo ratifican. Ocupamos el último lugar (y muy destacado) en conocimiento científico. Aunque parezca imposible, el 46% de los españoles no fue capaz de nombrar siquiera un solo científico de cualquier época (y no es un problema derivado de tener mala memoria: quienes no conseguían recordar a ningún científico podían recitar centenares de alineaciones de equipos de fútbol). Y casi la mitad de los españoles no supieron decir qué es más grande: un átomo o un electrón…

La ignorancia científica está muy arraigada en nuestro imaginario colectivo. Incluso entre nuestro intelectuales: Unamuno —verdadero maestro en el desprecio por la ciencia y la tecnología— expresó su desdén con la sublime una frase de “que inventen ellos” (en este sentido, conocí un reputado magistrado que estaba muy preocupado porque su hija “tonteaba” con un brillante científico…)

Al final, nuestro desdén por la ciencia y la tecnología nos condena a vivir como camareros, albañiles o pícaros (y a que nos recaten).  Ver artículo completo »

Endúlzame la vida

Como quiera que se acerca el veranito y como ya hemos hablado en otras ocasiones, hay que ponerse a la línea. Sacrificios aparte, un aspecto que se cuida mucho es la manera que tenemos, en especial los que somos golosos, de compensar el dulzor del azúcar con otros edulcorantes que, aportando dulzura, no nos engordan casi nada.

En el mercado hay numerosos productos que son edulcorantes artificiales. La sacarina, el ciclamato o el aspartamo son tres de los más populares. Los encontramos en multitud de bebidas light y se puede tomar en el café, como cuando antaño echábamos el sobrecito de azúcar. Por cierto, ¿qué fue de esos ricos y duros terrones de azúcar?

La sacarina se sintetizó en 1878, pero no se empleó como tal hasta casi 25 años más tarde. La sacarina, comparada con el azúcar común, es entre 250 y 350 veces más dulce, esta diferencia depende de la pureza y de si el azúcar es blanco o moreno. El ciclamato se descubrió en el año 1937. Los estudios reportan que es hasta 50 veces más dulce que otros edulcorantes artificiales. El aspartamo, descubierto en 1965, es un dipeptido (dos aminoácidos), fenilalanina y acido aspártico, que de un tiempo a esta parte se ha puesto bastante de moda en refrescos bajos en Calorías (ojo, Caloría con mayúscula). Su capacidad edulcorante es entre 150 y 250 veces más potente que la del azúcar.  Ver artículo completo »

Todo se conjura contra el portero a la hora de detener la temida pena máxima en el fútbol. La física determina que el delantero puede impactar a la pelota con razonable precisión (colocándola donde quiera) a 28 metros por segundo. El punto de penalti está situado a solo 11 metros de la portería. Si, como dice el reglamento, el portero no puede moverse hasta que el delantero chuta la falta, entonces dispone de menos de cuatro décimas de segundo para averiguar por dónde va el balón, moverse hacia el lugar al que este llegará y pararlo.

Es fácil comprender que se le acumula el trabajo. Por cuestiones de fisiología de la visión, el cancerbero necesita observar aproximadamente los tres primeros metros de la trayectoria del balón antes de adivinar su dirección (una tarea en la que utiliza aproximadamente un décima de segundo). Su cerebro debe calcular la trayectoria (aunque el portero no sea consciente, se trata de un cálculo complejísimo) para lanzarse y aunque nuestro cerebro realiza este cálculo muy rápido, necesita algún tiempo. Ver artículo completo »