Inmersos en la crisis, políticos y economistas nos plantean continuos recortes y mayores sacrificios como receta. Mediocres soluciones de escaso atractivo que nos encaminan hacia un mundo gris. Y encima poniendo en riesgo cosas que no tienen repuesto -como el medio ambiente-.
Echamos en falta soluciones ingeniosas (o cuanto menos diferentes). Sin duda tenemos costumbres y estilos de vida que tal vez tuvieron sentido en otras épocas, pero que hoy en día podrían estar de más.
Por ejemplo: cada año gastamos más de 10.000 millones de euros en maquinillas desechables. Como resultado generamos alrededor de 250.000 toneladas de metales pesados (de los restos de las cuchillas) que van a la basura. Y eso sin contabilizar las cantidades ingentes de energía necesarias para fabricarlas estas maquinillas. Ver artículo completo »












