La crisis económica tiene una relación directa con el aumento de número de suicidios. La Organización Mundial de la Salud (OMS) “exige políticas preventivas a las autoridades sanitarias” . Me pregunto si las autoridades estarán abiertas a escuchar y revisar el vasto cuerpo de conocimientos que existe en relación a la influencia de la nutrición sobre el comportamiento, el desarrollo de determinadas condiciones mentales como la depresión, el trastorno bipolar y, por supuesto, las tendencias suicidas.
La terapia ortomolecular (uso de los nutrientes en dosis óptimas para prevenir y tratar determinadas alteraciones de la salud) nació precisamente en la psiquiatría, con doctores de reconocido prestigio como Abraham Hoffman, o Linus Pauling (ganador de dos premios Nobel).
Ya sabemos desde hace tiempo por algunos trabajos que la depresión está relacionada con los niveles del neurotransmisor serotonina. En el líquido cefalorraquídeo de las personas suicidas este neurotransmisor está notablemente bajo, tal y como se publicó hace ya también bastante tiempo. Incluso en la década de los 60 ya hay algún trabajo que corrobora los niveles bajos de serotonina en el cerebro de personas suicidas.
Desde entonces hasta hoy los descubrimientos han aumentado y encontramos trabajos que documentan la estrecha relación que existe entre lo que comemos y nuestra salud mental, llegándose incluso a poder incluir terapias de suplementación nutricional como parte del tratamiento. Aquí tenemos algunos ejemplos:
- Este mismo año se han publicado dos trabajos – uno en Abril y otro en Agosto – que establecen el vínculo entre los procesos inflamatorios (no sólo las contusiones, sino la inflamación general en todas las células como fruto de agresiones de todo tipo, incluida el tipo de alimentación que seguimos) y la depresión. Hace poco tiempo publicamos aquí en Más que Ciencia un artículo sobre las frutas del bosque en el que se menciona su poder antiinflamatorio.
- La deficiencia en hierro (alteraciones en la ferritina en suero, hierro en suero y la protoporfirina) se relacionan con mayor tendencia al suicidio, más en hombres que en mujeres.
- Concentraciones bajas de vitaminas y antioxidantes están relacionadas con un mayor historial de intentos de suicidio, tal y como se demostró en este estudio.
- Incluso la hipercolesterolemia supone un riesgo para el desarrollo de múltiples alteraciones entre las que se encuentra una mayor tendencia suicida, como se indica en un trabajo de 2010. De hecho, este mismo año se ha publicado otro trabajo que propone incluir la medida del colesterol total como posible biomarcador que informe del riesgo de suicidio.
- La relación entre la ingesta en cantidades óptimas de omega 3 y la salud cerebral está ampliamente documentada. Aún así es interesante corroborar que también los comportamientos suicidas entre los adolescentes coinciden con niveles bajos de estos ácidos grasos esenciales, a tenor de un artículo publicado este mismo año.
- En los casos que la depresión se muestra resistente a los fármacos se ha observado que existe exceso de glutamato (presente en los potenciadores del sabor como el glutamato monosódico), calcio y/o aspartato, así como niveles bajos de magnesio que afectan a los canales neuronales implicados en la serotonina. Curiosamente, en estos complicados casos se vaticina la eficacia del tratamiento con magnesio como se apunta en un trabajo recientemente publicado. En otro estudio se nos urge a no olvidar que las deficiencias de magnesio, junto al estrés y un exceso de calcio, están relacionadas con gran cantidad de alteraciones mentales, tales como la agitación, ansiedad, confusión, irritabilidad, insomnio, astenia, delirios, alucinaciones, dolor de cabeza, etc. Para mayores resultados en la suplementación con magnesio, se publicó un artículo en el que demostraron que añadiendo vitamina B6 se reducen aún más los citados síntomas de carencia en magnesio.
El suicidio es algo que no deja indiferente a nadie. Tiene consecuencias terribles y nos sume en una tremenda confusión, si pensamos en el hecho de que la persona que termina con su vida ha llegado a desconectar uno de los instintos más primitivos de supervivencia. Me gustaría pensar que, en esa exigencia a las autoridades de la OMS, se incluye la obligación explícita de considerar esta inmensa cantidad de información, que demuestra que la química cerebral que impulsa a alguien al suicidio está íntimamente relacionada con lo que esas mismas autoridades regulan y deciden que constituya su principal fuente de alimentación.
Francisco Carreño (paco.carreno@yahoo.es)




Si no recuerdo mal, las estadísticas de suicidos al año eran superiores a los muertos por accidentes de tráfico y, es paradógico que apenas se trate (adecuadamente) en los medios de comunicación los suicidios, apenas se dedican minutos sobre este asunto. Lo del glutamato me ha llamado la atención, soy consumidor de comida china y recuerdo la “anécdota” del “síndrome del restaurante chino”, pero desconocía la posible relación con personas con tendencia suicida. Curioso, más cuando actualmente se utiliza no sólo en los restaurantes, sino por muchos fabricantes de aperitivos como patatas fritas, para marcar aún más el sabor del producto. Creo que está legislado su uso en la industria alimentaria. Muy interesante todo, saludos.