Archivo para septiembre, 2011


Foto de ONGAWA, Ingeniería para el Desarrollo Humano

En un lugar de África, de cuyo nombre no puedo olvidarme, coexisten burocracia, mafias, corrupción y desigualdades sociales. Algunos médicos y la mayor parte de la población siguen creyendo que el preservativo no previene el SIDA. Los escasos recursos sanitarios son parasitados por la codicia de los profesionales, que utilizan el sistema de beneficencia para su uso en la privada.

En este lugar de África, la mayor parte de las personas no ven como necesaria ni conveniente la canalización del agua potable a sus casas, no conciben como prioritario este acceso; las aguas cloacales son vertidas directamente a los arroyos donde se bañan los niños, se pesca, se llenan bidones para las casas, se lava la ropa y se bebe.

Aunque haya una tímida recogida de los residuos sólidos, estos en realidad son llevados a una montaña de basura donde personas y animales revuelven en busca de nada.  Ver artículo completo »

@clarita

Acaba de celebrarse en la Monumental de Barcelona la que en principio debería ser la última corrida de toros de la historia en Cataluña. Tal vez sea el comienzo de una tendencia imparable hacia su abolición y quién sabe si a la extinción de la raza del toro bravo. Y lo que es también importante, que en torno a ellas ha vuelto a surgir el fantasma de las dos Españas.

Vaya por delante que me incluyo entre los que no le gusta nada la llamada “fiesta nacional” (ni la entiendo, ni la quiero entender, jamás he ido a una corrida, y nunca iré si puedo evitarlo). Pero hay que reconocer -con independencia del negocio que subyace en su montaje- que los argumentos que se utilizan rayan el cliché, y como tales, están plagados de medias verdades.

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Mantener la supremacía espacial y andar por ahí con la tijera de recortar gastos es un círculo complejo de cuadrar. Sobre todo si tenemos en cuenta que la carrera espacial supone algo más que llegar el primero a la Luna o a Marte. Y ya sabemos que lo barato puede acabar resultando caro.

La carrera por conquistar el Universo es uno de los motores impulsores del I+D. No en vano, elementos tan cotidianos como el teflón, los zumos de fruta envasados en bote o el GPS, entre multitud de objetos que nos son tan naturales como el respirar, son producto de los esfuerzos por colocar a un hombre en órbita.

Así que los periodos de crisis económica se pueden convertir, a corto plazo, en momentos de oportunidades. De momento, el National Research Council (NCR), un organismo que asesora a la NASA, ha concluido en su último informe (publicado por Science) que es necesario aumentar en un 25% el cuerpo de astronautas en activo en el instituto espacial. Ver artículo completo »

¡¡¡Escucha!!!

Lo que me estas diciendo me entra por un oído y me sale por el otro o, de forma políticamente más correcta, te oigo pero no te escucho. Oír y escuchar, dos verbos que algunos utilizan como sinónimos pero que solo tienen algo en común, que se ejecutan con el mismo órgano de los sentidos: el oído. Es la única característica que los une. El primero solo denota una percepción de un sonido, mientras que el segundo supone prestar atención a lo que se oye.

Los sonidos son sencillas señales acústicas que llegan al cerebro gracias al órgano de Corti. Este es el encargado de transformar esas señales, gracias a las células ciliadas, en físicas; y estas, en una respuesta electroquímica, es decir, nerviosa, que es enviada al área receptora auditiva de la corteza cerebral. Además de procesar la audición, también se ocupa de procesar el lenguaje y la música. Se estructura en primaria, secundaria y terciaria. Curiosamente, la música se ha revelado fundamental para estudiar esta parte del cerebro.

En la corteza auditiva primaria, las neuronas se organizan según la frecuencia de los sonidos a los que responden con mayor eficacia. Las situadas en un extremo responden mejor a las frecuencias bajas y las ubicadas en el otro, a las más altas. Se cree que esta parte de la corteza auditiva identifica el tono y volumen de la música que escuchamos. Pero todos no percibimos el sonido del mismo modo.  Ver artículo completo »

Resulta intrigante la destreza del conde Drácula a la hora de avalanzarse sobre sus víctimas. Sus colmillos, certeros, siempre apuntan al cuello, a la yugular, a ese punto donde las venas se convierten en manantial de rica sangre.

Ni fue médico en sus largos años de vida nocturna ni tampoco posee unos conocimientos especiales de anatomía humana. Su comportamiento (novelesco) no forma parte de su esencia mitad hombre, sino de su mitad animal. Los murciélagos vampiros son igual de precisos. Cuando atacan a sus presas van directamente al punto exacto donde su mordedura va a resultar más eficaz. Ver artículo completo »

Gerty y Carl Cori, trabajando en su laboratorio

Gerty Cori tiene muchas cosas en común con el resto de científicas que estamos dando a conocer en esta publicación: una pasión irrefrenable por la ciencia, un dedicación exhaustiva a la investigación para mejorar la calidad de vida del ser humano, una capacidad de lucha sin límite contra las adversidades y un Premio Nobel. Por supuesto, también tuvo que enfrentarse al ninguneo del sector masculino académico, con la excepción de su marido, Carl, con quien siempre formó equipo y quien siempre la apoyó en el trabajo.

Nacida en Praga en 1896, de padre químico de formación y de madre amiga del genial escritor Franz Kafka, desde pequeña tuvo claro que de mayor quería ser médico. Con 24 años, ya era doctora en Medicina. Dos años más tarde, emigraba a Estados Unidos con su marido, huyendo de la miseria provocada por la Primera Guerra Mundial. No llegaron a la vez a su destino: a ella le costó conseguir el permiso de trabajo necesario para entrar en el país del que luego adoptaría la nacionalidad.  Ver artículo completo »

Cuidar la dieta y preservar determinados organismos… una línea a seguir desde luego para llegar a cumplir los cien años. Pero además de esta disciplina, otros investigadores se han especializado en seguir los pasos de nuestra mente…. Ya saben: “Mens sana in corpore sano“.

Así, entre la bibliografía encontramos numerosos estudios de psicólogos (al igual que milenarias culturas orientales) que buscan en el equilibrio de la mente (o el espíritu) el secreto de una vida más larga. Ver artículo completo »

Dentro de unos días Juan García cruzará por primera vez como alumno el vestíbulo de la facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Valencia. Atrás quedan años de lucha y paciencia, de perservencia y disciplina, y una alegación que le permitió pasar el filtro de los números clausus. “Otros podrán esperar para cursar sus estudios. Yo no sé si tengo tiempo”.

Y es que este murciano, valenciano de adopción, inicia sus estudios superiores a los 101 años. Impecablemente vestido con un terno y cubierta la cabeza con su sombrero de fieltro blanco, deseaba ser universitario desde su etapa de adolescente.

Cada día acude a la biblioteca del Ateneo Mercantil de Valencia para repasar, durante tres o cuatro horas, la situación geográfica de las ciudades más importantes del mundo y también para aprenderse poesías.
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Foto de Ambernectar 13

Que comer es uno de los placeres de la vida es indudable, al menos para mí, aunque he de reconocer que no todo el mundo piensa lo mismo. Es más, puedo añadir que paso por temporadas en las que el apetito desaparece y, por consiguiente, requiero de voluntad más que de deseo para sentarme a la mesa.

El apetito por la comida —del otro podemos hablar en otro momento— es un fenómeno fisiológico regulado por una serie de moléculas que circulan por nuestro organismo. Sin embargo, aunque estas sustancias regulan los hábitos alimenticios, siempre hay indicios que  ponen de manifiesto nuestras ganas de comer. Sirva como ejemplo el conocido ruido de tripas o el agujero en el estómago. El primero siempre nos ha jugado alguna mala pasada en momentos importantes, y no solo porque tengamos hambre, ya que los nervios y la ansiedad también los producen.

Estos ruidos se llaman técnicamente borborigmos y se deben al desplazamiento de los gases de nuestro intestino y estómago, pero cuando lo hacen de manera coordinada. Cuando tenemos hambre, una señal nerviosa va preparando al estómago para recibir comida aumentando sus contracciones (peristaltismo) y la producción de jugos gástricos. No hay que olvidar que el estómago está únicamente lleno de aire y, al contraerse con los jugos y evacuar el gas, se produce el ruido característico.  Ver artículo completo »

Últimamente, los volcanes nos traen de cabeza. Sean las erupciones islandesas que amenazaban con su nube a Europa, sean los movimientos que se están registrando desde principios del verano en la canaria isla de El Hierro.

Al igual que con la imaginación, el miedo es libre. Afortunadamente, la información, gracias a internet, también. Pero es preciso manejarla con cierta prudencia para no crear estados de pánico o provocar un desborde imaginativo que nos lleve a la histeria colectiva.

Los 386 temblores de tierra registrados en esta zona de Canarias por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) durante la primera quincena de julio, que han aumentado hasta la cifra de 6.500 en la primera quincena de septiembre, han levantado una cierta polvareda sobre la reactivación volcánica en esta zona del planeta.

Y con ella, los temores más o menos milenaristas sobre las consecuencias que podría provocar una reactivación del volcán de la isla de la Palma; ni más ni menos que el derrumbe al mar de parte de su territorio, que causaría uno de los megatsunamis más grandes y mortíferos de la historia.

Los propios vulcanólogos todavía no han determinado el origen de estos movimientos sísmicos. Y la duda siembra la controversia. Oficialmente, los técnicos del IGN  se decantan por no afirmar, de momento, la naturaleza volcánica de los mismos. Una opinión que todavía no es unánime, ya que otros científicos no la descartan en absoluto.

Y claro, habida cuenta que en este área se produjo el nacimiento de un volcán en 1971 (el Teneguía), la falta de unanimidad en la comunidad científica nos debe hacer reflexionar y no desechar ninguna teoría que explique lo que está ocurriendo en El Hierro.

La vulcanología cuenta con una tecnología que está en constante evolución y perfeccionamiento. No existe ninguna ‘sonda’ que nos dé información precisa de lo que ocurre bajo la superficie de la Tierra. Por ello, las hipotésis se elaboran en base a la interpretación que se hace de datos indirectos.

En este caso, una erupción volcánica se sabe que viene precedida por pequeños movimientos sísmicos, deformación del terreno y emanaciones de gases (entre otros fenómenos). De momento, además de los pequeños temblores, el IGN sólo ha contabilizado un pequeño desplazamiento de terreno. Pero no hay rastro sobre la emisión de gases.

En El Hierro se cumplen dos de las tres condiciones, un indicio de que el volcán está empezando a despertar, pero también podrían obedecer al continuo movimiento de las placas tectónicas sin más.

En cualquier caso, existe un protocolo de emergencia y evacuación de la población muy concreto. Un semáforo que con el código de tres colores establece los niveles de alerta: el verde indica normalidad, el amarillo situación de prealerta y el rojo es la señal para que la población se ponga a disposición de las autoridades.

A día de hoy, el color que marca es el verde. A partir de ahí, cada uno de nosotros es libre para disparar su miedo, su imaginación, buscar información más precisa en el red o esperar a que concluya el trabajo de los investigadores.