Instituciones tan prestigiosas como la Asociación Americana de Medicina, a través de su publicación más conocida – JAMA (del inglés Journal of the American Medical Association), afirman la conveniencia de utilizar suplementos nutricionales para prácticamente todo el mundo (Fletcher et al. 2002).
A pesar de ello, seguimos viendo y escuchando a profesionales desfasados y arcaicos que ‘ningunean’ el valor terapéutico de los suplementos nutricionales.
Son tratamienos compelementarios (no alternativos) que ayudan a superar problemas como, por ejemplo, la úlcera de estómago. La úlcera de estómago dejó de ser considerada únicamente como una afección de origen nervioso, descubriéndose que, entre sus causas, la presencia de la bacteria Helicobacter Pylori tiene gran relación con la aparición de este tipo de lesiones.
La medicina moderna ofrece tratamientos efectivos (quirúrgicos y químicos) de gran calidad. Sin embargo, en estas líneas nos centraremos en terapias complementarias que pueden llevarse a cabo para mejorar aún más e incluso prevenir cualquier reaparición del problema. Dos recientes publicaciones muestran como la suplementación con glutamina y como un tipo concreto de probiótico tienen serios visos de servir en la lucha contra la úlcera causada por Helicobacter Pylori.
Una simple úlcera, cuando se dan las circunstancias necesarias en cuanto a tipología bacteriana y genotipo de la persona afectada, puede terminar por convertirse en un cáncer de estómago, por lo que toda herramienta que tengamos a nuestro alcance debería ser bienvenida, incluso por las personas más reacias.
En el caso de la glutamina, las conclusiones de la autora del artículo son claras: “Nuestros hallazgos sugieren que un aporte extra de glutamina en la dieta podría protegernos contra el daño que provoca la H. pylori en el estómago”. ¿Se imagina ahora ir al médico de cabecera y decirle que está pensando utilizar suplementos nutricionales con glutamina para prevenir este tipo de afecciones (entre los muchos efectos favorables que tiene este aminoácido)? ¿Y si le responde: “eso son tonterías… ¡coma usted de todo y no tendrá problemas!”?
Tenemos la oportunidad y el derecho de exigir una atención sanitaria actualizada y al tanto de lo que está pasando… Si no, también debemos saber que tenemos el derecho de solicitar un cambio de profesional.
En cuanto a los probióticos, el estudio (con una participación principal de investigadores españoles) afirma que de las muchas cadenas que se conocen y se siguen estudiando, la cepa Bifidobacterium bifidum CECT 7366 parece tener especial capacidad para erradicar a la Helicobacter pylori, tanto in vitro, como in vivo.
En este caso aún estamos en la situación de esperar algunos estudios en humanos para poder terminar de perfilar la cepa que se comercializará. De lo que no hay duda es del poder de la naturaleza y la nutrición (los suplementos nutricionales concretamente), como terapias complementarias al sistema sanitario moderno actual, que adolece de aproximaciones más humanas y etiológicas (centradas en las causas y no tanto en los síntomas) para preservar la salud.
Seguimos comprobando el acierto de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard cuando, ya en 2005, los doctores Willett W. y Skerrett PJ presentaron la que consideran una pirámide nutricional más sensata y realista. En su propuesta indican explícitamente el uso de complementos nutricionales para la mayoría de la población.
Hoy hablamos de úlceras, suplementar con glutamina y probióticos. Pero el mensaje “de fondo” que obtenemos con estos trabajos y cientos de estudios sobre suplementación nutricional y salud es que, contra lo que podrán pensar muchos profesionales desfasados, la suplementación nutricional ha dejado de ser una opción “sofisticada” de unos pocos, para convertirse en una auténtica necesidad para muchos.
Paco Carreño (paco.carreno@yahoo.es)
REFERENCIAS
E. Chenoll, B. Casinos, E. Bataller, P. Astals, J. Echevarria, J. R. Iglesias, P. Balbarie, D. Ramon, S. Genoves. Novel Probiotic Bifidobacterium bifidum CECT 7366 Strain Active against the Pathogenic Bacterium Helicobacter pylori. Applied and Environmental Microbiology, February 2011, No. 4, Vol. 77 p. 1335-1343, Vol. 77. 1335 DOI: 10.1128/AEM.01820-10
Fletcher RH, et al. Vitamins for chronic disease prevention in adults. JAMA 2002; 287: 3127-3129.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12069676
Hagen SJ et al. Inflammation and Foveolar Hyperplasia Are Reduced by Supplemental Dietary Glutamine during Helicobacter pylori Infection in Mice. J. Nutr. 139: 912–918, 2009
http://jn.nutrition.org/content/139/5/912.abstract?sid=59b824a7-8725-42b2-89fb-92c6d990b2b7
Moss SF, Sood S. Helicobacter pylori. Curr. Opin. Infect. Dis. 2003 Oct;16(5):445-51
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/14501997
O’Brien et al. Regulation of the Helicobacter pylori cellular receptor decay-accelerating factor. J Biol Chem. 2008 Aug 29;283(35):23922-30.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18579524
Peek RM. Jr. and Blaser MJ. Helicobacter pylori and gastrointestinal tract adenocarcinomas Nat. Rev. Cancer. 2002. Jan;2(1):28-37.
http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11902583
Willett W. y Skerrett PJ. The Healthy Eating Pyramid. The Nutrition Source, Departamento de Nutrición, Escuela de Salud Pública de Harvard,
http://www.thenutritionsource.org
y “Eat, Drink, and Be Healthy” de Walter Willett, M.D y Patrick J. Skerrett (2005), Free Press / Simon & Shcuster In





¿Pero cuando dices complemento alimentario estamos hablando de vitaminas también? Supongo que sí, pero no tienen buena fama, por lo que si comes bien no necesitas tomarlas. Saludos.