enlace metálico

Cuando pensamos en metales, lo primero que nos viene a la cabeza es sólido, frío y brillante. Como ocurre con las grandes corporaciones su característica principal es que funcionan como una gran máquina bien engrasada, en la que gracias al trabajo en equipo pueden conseguirse grandes cosas.

Estas grandes empresas son conocidas por sus enormes edificios, la gran cantidad de personal que trabaja en ellas y sus estupendos productos. Hay una gran empresa para cada sector, unas sirven para construcción, otras se dedican a la aeronáutica, informática, y cualquier otro ámbito imaginable.

Los metales funcionan como estas grandes empresas, cada uno de ellos dedicado a un sector concreto. Como las grandes corporaciones, tenemos el aluminio y el titanio, dedicados fundamentalmente al negocio de la aeronáutica, porque son ligeros, el hierro dedicado a la construcción, porque es robusto, el oro, la plata y el platino, dedicados a la joyería, por sus colores y su durabilidad, el silicio dedicado a la informática…etc.

En las grandes corporaciones, a igual que ocurre con el enlace metálico, se busca gente con el mismo perfil, con conocimientos sobre el sector de trabajo, y con experiencia en el puesto. Así mismo, los enlaces metálicos se forman entre átomos del mismo metal, normalmente, que se unen entre ellos para formar una gran corporación.

Las uniones entre los metales no se forman por compartición o por cesión de electrones, ni entre un grupo pequeño de átomos o una pareja; para formar un enlace metálico necesitamos muchos átomos. No podemos formar un enlace metálico con dos átomos, igual que no podemos formar una gran empresa con dos empleados.

Al igual que una gran corporación tiene muchas empleados, los átomos metálicos tienen muchos electrones. Cuando varios átomos se unen para formar un enlace metálico, o una gran corporación, no podemos distinguir con facilidad a los empleados que lo componen, pero sin embargo, sí que se conocen o distinguen los departamentos según sus funciones específicas. En el caso de los enlaces metálicos podemos distinguir dos departamentos fundamentales, que para utilizar un poco de jerga química denominamos bandas.

Existen fundamentalmente dos tipos de bandas en las “corporaciones metálicas”: la banda de conducción y la banda de valencia.

Según si hay comunicación entre estos dos departamentos, o bandas, podremos hablar de materiales conductores (cuando estas dos bandas se encuentran solapadas o la distancia entre ellas es inexistente), de materiales semiconductores (cuando la distancia entre estas dos bandas es muy pequeña), o de materiales aislantes (cuando la distancia entre estas dos bandas es muy grande).

En el caso de los materiales metálicos “la empresa” tiene una comunicación muy fluida entre sus departamentos, y son por tanto, capaces de conducir tanto la corriente eléctrica como el calor.

Como ocurre con las grandes corporaciones, los metales requieren mucho cuidados para permanecer sin corroerse, pero una vez protegidos de las agresiones, las uniones metálicas son tan sólidas que podemos conseguir obtener desde pequeños microcircuitos que hacen que nuestros ordenadores vayan más rápido, hasta confeccionar estructuras que nos permiten volar cruzando océanos.

Julia Romero

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