Existen numerosos libros en los que se da explicación a milagros de todo tipo utilizando conceptos lógicos y científicos. De hecho, la propia Iglesia Católica es muy crítica a la hora de validar los tres milagros necesarios para canonizar a una persona. Algunas de las catalogadas como santos o santas se han caracterizado por sufrir una serie de procesos físicos y psíquicos que les convierten en muy especiales. Además de la aparición de estigmas y de obrar lo que se conoce con el nombre de milagros, los santos han podido experimentar bilocaciones y momentos de evasión a los que denominamos éxtasis.

Una de estas personas fue Santa Teresa de Jesús, una monja carmelita nacida en Ávila en 1515. Santa Teresa fue una persona apasionada y de una gran imaginación. Fue una religiosa que pasó por momentos de duda en su fe y buscó el reencuentro con esta. En parte, su regreso a la oración y devoción ocurrió a partir del momento en el que comenzó a experimentar visiones. Fue a partir de 1558 cuando empezó a sufrir estos estados alterados de conciencia. Las visiones fueron tanto del infierno como de Jesucristo crucificado. Dada su calidad como escritora, ha sido posible estudiar sus obras, en donde se evidencian dichos éxtasis. En la línea de lo que comentaba al comienzo de este post, estos estados contemplativos y de meditación que le llevaron a tener visiones pueden tener un origen no místico, sino totalmente mundano. 

Una de las explicaciones a sus éxtasis es la posible epilepsia que podría sufrir la santa. El doctor Esteban García-Albea plantea esta posibilidad. No se trataría de una epilepsia muy severa, aunque sí lo suficientemente importante para provocar esos estados alterados de conciencia.

Otra posibilidad sería que la santa sufriera de una intoxicación alimentaria por tomar algo tan corriente en el siglo XVI como el pan de centeno. Este cereal puede poseer un hongo llamado cornezuelo del centeno (Claviceps purpurea), que se fija a sus granos. Este hongo posee numerosos compuestos relevantes, entre los cuales se puede destacar a los alcaloides. Los alcaloides de este hongo son la ergotamina, la ergocristina, la ergocriptina y la ergometrina. Este conjunto de moléculas tiene potentes efectos vasoconstrictores y, asimismo, actúa sobre el sistema nervioso central. Esto puede conducir a estados mentales alterados, lo que incluye alucinaciones, de una manera muy parecida como lo hace el LSD, que por cierto, es un derivado de la ergotamina.

El efecto a nivel cerebral es muy complejo. Estos alcaloides pueden funcionar sobre los receptores de la dopamina, la serotonina y la noradrenalina en diversas regiones cerebrales. Independientemente de cuáles sean los mecanismos de acción de este grupo de moléculas, no resultaría extraño pensar que los estados de éxtasis de Santa Teresa de Jesús hubiesen sido debidos a algo tan natural como comer pan durante las comidas.

Jesús Pintor

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