La mayor incertidumbre de nuestras vidas es precisamente el período de tiempo que nos va a tocar vivir. Algunos mueren en plena infancia mientras otros se extinguen en la plenitud de sus fuerzas. Muchos perecen en la senectud, pero apenas unos cuantos escasísimos elegidos viven más de un siglo.

Solemos dar por hecho que viviremos hasta viejos (con el corolario de que a los que son mayores que nosotros les queda mucho menos por vivir). Pero aunque esto sea una falacia (pues es del todo punto imposible saber el tiempo que tenemos asignado) nos preocupa saber cómo hicieron los que fueron capaces de vivir un siglo (o más).

En este sentido surge el proyecto RENACE (Registro Nacional de Centenarios de España), auspiciado porla Sociedad Españolade Médicos Generales y de Familia (SEMG), gracias a una idea del Dr. Juan Martínez y a la dirección científica del Prof. Jesús Pintor. RENACE creará una colección de muestras biológicas con las que se pretende analizar diversas cuestiones, tanto genéticas como ambientales, de los centenarios. 

Según parece, por los datos que van llegando, la mitad de los centenarios españoles están sanos y gozan de una buena calidad de vida. ¿Cómo hacer para llegar a centenario, y en plenitud de facultades? Como RENACE apenas está en sus comienzos y aun no ha dado resultados en este sentido, solo nos queda contemplar las diferentes hipótesis llevándolas al extremo:

En primer lugar estaría la hipótesis genética. Si solo fuesen los genes los que influyesen en la duración de la vida, entonces si queremos llegar a centenarios tendríamos que elegir muy bien a nuestros padres (si hemos elegido mal estamos fastidiados).

En segundo lugar, tendríamos una hipótesis ambiental. Entonces tendríamos que llevar un determinado estilo de vida sana sin apartarnos lo mas mínimo. (Seguramente viviríamos muchos años y además se nos harían muy largos).

En tercer lugar, estaría la hipótesis estocástica.  Da igual nuestros genes y nuestro ambiente. Llegar a viejo es solo una cuestión de suerte. A algunos afortunados les tocará la lotería. Flaco consuelo para los que quedan en el camino.

Pero la realidad suele ser mucho más compleja. Probablemente sea una mezcla de las tres: necesitamos buenos genes, vivir en un ambiente lo más adecuado a esos genes y encima tener suerte.

No parece sencillo elegir bien a los padres, averiguar (y mantener) el estilo de vida adecuado a ellos y, para colmo, tener suerte. Quizás por eso los centenarios nos llaman tanto la atención. Y sin duda, a pesar del avance de la ciencia y la medicina, nos los seguirán llamando.

Aprovechemos la vida porque no sabemos (ni sabremos) cuánto durará.

Eduardo Costas       

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