Este miércoles, los miembros de una institución con más de 500 años llamada Universidad Complutense de Madrid están convocados a las urnas para elegir rector, y con él un nuevo equipo gestor.

Pese a que la Complutense es la mayor Universidad de España, a tenor del nulo debate suscitado en la sociedad parece que se trata solamente de un proceso de consumo interno. Sin embargo, lo que pase aquí afectará muchísimo más a nuestro futuro que lo que ocurra, pongamos por caso, en la Liga de fútbol (que sin embargo mueve tanto aparato mediático). 

La Universidad es el verdadero cerebro de una sociedad. No solo es la depositaria del conocimiento (el templo del saber), es el motor del cambio, de la investigación, de la innovación, de la trasferencia tecnológica, de la manida I+D+i que permitirá sacar a nuestro país de la crisis y provocar un nuevo modelo, es el laboratorio para experimentar todo tipo de movimientos; en suma, la centrifugadora del cambio social y del progreso.

Poco de esto ha formado parte de los programas, discursos y debates de la mayoría de los candidatos. Entre tanta oscuridad, una sola candidatura parece haberse tomado en serio el reto de la innovación. Algo de luz, una brisa de cambio, un nuevo impulso para situar a la Complutense en el lugar reservado para los que pensamos y creemos que además de ser receptáculos del saber, la comunidad universitaria es buena parte del futuro. Y para serlo hay que pensar diferente.

Por el bien de la innovación, ojalá gane el profesor Andradas.

Victoria López RodasMercedes Gómez Bautista
Catedráticas de la Universidad Complutense de Madrid

 

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