Seguramente hay pocos aromas tan evocadores de la infancia, las tardes de cine y esas inolvidables charlas entrecruzadas como el de las palomitas de maíz. Quien no tenga un recuerdo relacionado con él es que ha vivido en otro planeta una buena temporada.
Pero la realidad es con frecuencia más prosaica y ensombrecedora. Por eso mucha gente se resiste a conocer la verdad de las cosas, y cuando lo sabe hace como si no se hubiera enterado…
El aroma de palomitas de maíz es en parte sintético. Lo produce el diacetilo, que es responsable del aroma a mantequilla y que tiene un origen natural en este producto, pero que también se puede sintetizar en el laboratorio y producir industrialmente.
Pues bien, la exposición crónica al aroma sintético de mantequilla provoca graves enfermedades pulmonares en los trabajadores reiteradamente expuestos. En cierto modo, es equivalente a fumar o estar en un ambiente de fumadores pasivos, pues esta inhalación conduce a la aparición de bronquiolitis obliterante, que se comporta de un modo parecido al conocido EPOC, la enfermedad pulmonar crónica de los fumadores. La evolución de los pacientes sensibles a esta sustancia puede ser muy rápida, alcanzando una importante discapacidad en apenas unos meses.
Este riesgo laboral se conoce desde hace más de una década, pero aun miles de manipuladores y pequeños productores de palomitas de maíz, en centenares de cines y lugares cerrados, se exponen a este riesgo sin ningún tipo de protección específica, y sin que se haya dotado a la instalación de un adecuado sistema de extracción de humos capaz de reducir este riesgo.
Provocar miedo a las palomitas de maíz, por otro lado muy grasas y saladas, parece atentar contra el mismo corazón de la felicidad. Hay que insistir en que el riesgo no es para los consumidores, en el caso que nos ocupa, sino para los trabajadores que fabrican el aroma o las palomitas, mediante microondas a nivel industrial, principalmente.
Saber más nos enfrenta a dolorosas decisiones que una vida ignorante evitaría. Pero el resultado de la ignorancia puede ser desastroso para la salud y la vida.
Juan Martínez




Que mal rollo con las palomitas. Yo que soy Químico (licenciado al menos, pero no ejerzo), me gustan mucho estas noticias curiosas.
Hola Lagartija, siempre es motivo de alegría que os gusten estos artículos sobre aspectos curiosos de la ciencia… Sobre todo, porque pretendemos seguir con ellos
Eso sí, el mal rollo de las palomitas, ya habrás visto, es para quienes las procesan y quienes las sirven en cines, por ejemplo. No es peligroso comerlas, si te gustan…