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Rewind es una divertida película española de 1999 en la que su protagonista, Daniel Guzmán, vive disparatadas experiencias temporales, consistentes en auténticos rebobinados de una película, su propia vida, que puede modificarse en sus múltiples desenlaces, precisamente por eso mismo, por la prodigiosa digresión temporal que experimenta. Lo que iba a ser una cena romántica acaba en fiasco pero queda registrado en una cámara de vídeo.

Seguramente esa película toma mucho más sentido en clave cannabis. Esta droga es capaz de ocasionar profundas alteraciones de la percepción del tiempo, entre otras ilusiones y alucinaciones. Aunque no en todas las personas ni bajo todas las circunstancias, el tetrahidrocannabinol (THC), principio activo del hachís y de la marihuana, es una verdadera droga psicoactiva, capaz de provocar alteraciones sensoriales.

El THC es sedante y potencia el efecto depresor del alcohol. Consumido en grupo induce una falsa sensación de aumento de la comunicación y de la empatía. Se ha demostrado que la cantidad y calidad de la comunicación entre usuarios de esta droga decrece notablemente tras su uso, aunque la percepción sea la contraria. 

Produce alteraciones de la deambulación y tendencia a la caída. Consumido asiduamente puede contribuir a inhibir la iniciativa y el impulso de emprender nuevas tareas. Sin embargo, la droga asociada al pacifismo, paradójicamente se relaciona fuertemente con agresiones y homicidios en diversas investigaciones. El cannabis puede causar paranoia y psicosis y constituye uno de los principales factores de riesgo para padecer enfermedades mentales graves.

En cierta ocasión un varón de unos 30 años fue detenido en el piso de su novia y conducido a los servicios de salud mental, donde yo estaba de guardia. Había entrado trepando por el balcón hasta la habitación de la chica y se había comportado agresivamente frente a los agentes de policía. Un problema añadido es que su novia no sabía que lo era, lo era sólo en su imaginación. Su único hábito tóxico era fumar porros.

El pulmón de los fumadores de esta droga se ve expuesto a alquitranes tóxicos, irritantes y cancerígenos semejantes a los del tabaco y por lo tanto el riesgo de cáncer de pulmón y de otras localizaciones también se ve incrementado.

En 1981 se produjo una epidemia interestatal en EEUU de salmonelosis, que implicó a niños y adultos, cuyo origen fue oscuro durante una buena temporada. La forma de salmonella no era la habitual en los huevos o carnes de ave. Se descubrió que la fuente de la epidemia era una partida de marihuana mexicana que durante el transporte y almacenaje se había mezclado con residuos de granjas. Al preparase los porros, decenas de personas contaminaron sus manos y a través de ellas las comidas de sus hijos y a sí mismos.

El cannabis ocasiona problemas de salud reproductiva, tanto en el varón como en la mujer, pues provoca reducción en el recuento espermático y problemas en la implantación del embrión.

Respecto de los usos medicinales del THC hay que destacar que su empleo por vía oral para el control del dolor no es eficaz, pero sí puede ser útil para eliminar las náuseas en los pacientes sometidos a quimioterapia. Al ser un compuesto lipídico admitiría presentaciones farmacológicas tanto por vía oral como en forma de parches de liberación transdérmica.

Para terminar, resulta curiosa la reciente noticia de que un nuevo refresco que contiene cannabis va a ser comercializado. Ante ello hay que decir, en síntesis, que la supuesta droga blanda por excelencia tiene sin duda aristas afiladas.

Juan Martínez

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