Archivo para enero, 2011


De los brebajes de Tiberio a la pastilla azul, pasando por las tisanas de Enrique IV de Castilla, las excentricidades de Carlos El Hechizado o los complejos de Hitler o Franco, la dignidad masculina ha dejado se ser una cuestión de dar la talla (y en esta ocasión no hablamos de centímetros), y el sexo, un sencillo problema de erección (ya sea por su falta o por su escasa duración).

La farmacología ha diseñado dos productos que han contribuido a prolongar la vida sexual de los varones y, por qué no, ha evitado la disolución de más de una unión (homo o heterosexual). Uno, la Viagra, porque ha hecho presente la frase de que “cualquier tiempo pasado fue mejor”; y otro, el Priligy, porque ya convertido en pasado eso de ”¿cómo que ya está?”, de la eyaculación precoz.

Estas dos píldoras han evitado muchos dolores de cabeza, pero también pueden hacernos perderla. Son medicamentos que precisan receta y, sobre todo, se debe tener en cuenta que, como cualquier medicina, estos fármacos milagrosos tienen efectos secundarios.  Ver artículo completo »

Cannabis

Foto de LancerenoK

Rewind es una divertida película española de 1999 en la que su protagonista, Daniel Guzmán, vive disparatadas experiencias temporales, consistentes en auténticos rebobinados de una película, su propia vida, que puede modificarse en sus múltiples desenlaces, precisamente por eso mismo, por la prodigiosa digresión temporal que experimenta. Lo que iba a ser una cena romántica acaba en fiasco pero queda registrado en una cámara de vídeo.

Seguramente esa película toma mucho más sentido en clave cannabis. Esta droga es capaz de ocasionar profundas alteraciones de la percepción del tiempo, entre otras ilusiones y alucinaciones. Aunque no en todas las personas ni bajo todas las circunstancias, el tetrahidrocannabinol (THC), principio activo del hachís y de la marihuana, es una verdadera droga psicoactiva, capaz de provocar alteraciones sensoriales.

El THC es sedante y potencia el efecto depresor del alcohol. Consumido en grupo induce una falsa sensación de aumento de la comunicación y de la empatía. Se ha demostrado que la cantidad y calidad de la comunicación entre usuarios de esta droga decrece notablemente tras su uso, aunque la percepción sea la contraria.  Ver artículo completo »

La amenaza de un tsunami también procede del exterior, no solo lo puede provocar un maremoto. Un meteorito que impacta sobre el mar, un deslizamiento de tierra, una explosión (submarina o no, natural o causada por el hombre) pueden hacer que una isla o una montaña desaparezcan bajo las aguas. El más común y documentado es el de los bruscos deslizamientos de tierra debidos a una erupción volcánica: energía que genera más energía.

Al agitar un vaso con agua, la fuerza que provocamos se reparte de manera uniforme en la superficie del recipiente. En cambio, al arrojar un grano de arroz sobre ese mismo vaso, la fuerza se concentrará en un solo punto. No se mueve toda la superficie del vaso, pero la ola que provocaremos será más alta y más violenta. Son los megatsunamis.

Tras el terremoto del Índico en 2004 (el que asoló Indonesia y Tailandia), se determinó que la energía desarrollada fue de unos 32.000 MT. Se repartió a lo largo de una gran superficie y provocó un tsunami cuyas olas no superaron los diez metros. En cambio, en 1883, en la erupción del volcán Krakatoa, la energía generada no supero los 300 MT, pero las olas pasaron de los 40 metros. Murieron más de 30.000 personas.

¿Y si cae un meteorito? La comunidad científica está dividida en torno al posible impacto de un asteroide sobre la península del Yucatán hace 65 millones de años, y si fruto de ella desaparecieron los dinosaurios.

También sujeto a la controversia, a caballo entre la leyenda y los hechos, está el final de la mítica civilización de la Atlántida. Platón la describe a través de las supuestas narraciones que le hizo de ella un viajero, Solón, que a su vez repetía lo oído a sacederdotes egipcios, y deja constancia de su desaparición en el Timeo y el Critias: “En ese momento, ¡o Solón!, realmente vuestra poderosa ciudad fue ante todos los hombres diáfana y excelente (…) Posterior al tiempo de los seísmos excesivos y de los cataclismos originados [25d] en un día y una noche terriblemente penosa, la clase guerrera vuestra, toda a la vez, se ocultó bajo la tierra, y la tierra insular de la Atlántida, de forma similar, debajo de la mar desapareció…”

También el final de la civilización cretense se sustenta en la explosión volcánica que sumergió parcialmente a Santorini y que provocó un tsunami que alcanzó Creta, asoló los puertos del litoral, destrozó las cosechas y provocó años de tal hambruna que acabó debilitando y dejando a merced de las invasiones a los arrogantes cretenses.

De lo que sí existen suficientes datos es de la explosión de la isla griega y de los efectos que produjo en el Mediterráneo. Investigadores como Zahi Hawass, presidente del Consejo Supremo de Antigüedades Egipcias, sostiene que los geólogos “nos ayudarán a estudiar cómo los desastres naturales tales como el tsunami de Santorini afectaron el período faraónico”, al presentar el hallazgo de unas piedras pómez procedentes de la isla encontrados en el Sinaí, a casi mil kilómetros de distancia.

Incluso cronológicamente, alguna de las plagas de Egipto, esas que precedieron a la marcha de los judíos de las tierras del faraón, según narran los textos bíblicos (y no hay que olvidar que la Biblia contiene innumerables datos históricos y sociológicos de la vida en Oriente Próximo en ese periodo), pudieran corresponder con efectos colaterales provocados por la explosión de Santorini.

 

En estos tiempos de globalización, es decir, de universalización, intercambio y mestizaje —ya sea del conocimiento, de las razas o de los sonidos—, algunos catetos (que indefectiblemente acaban ocupando algún cargo público) se empeñan en buscar machaconamente los hechos o rasgos que nos hagan únicos como raza, como pueblo o como especie.

Imbuidos por ese espíritu alicorto, incluso algunos científicos se prestan a trabajar en esa misma dirección, perdiendo una gran cantidad de energías y dinero investigando y dando la razón última a esas teorías de los superhombres, las que pretender demostrar lo importante de lo único (que, sin duda, solo desde lo estético tiene sentido).

De cuando en cuando, no obstante, estos espíritus de lo diferente deben soportar duros reveses en forma de estudios basados en el mapa del genoma humano (el que de verdad nos dice si somos, y en qué, diferentes). Hace un año, uno de estos estudios afirmaba que la genética de los vascos es más parecida a la de los andaluces (y a la de los beduinos argelinos) que a la de sus vecinos vasco-franceses. Añadía además, con contundencia, que si queremos buscar un hecho diferencial real entre los españoles, lo encontraremos en los extremeños y no en los euskaldunes, por más RH- que tengan.  Ver artículo completo »

Bayer 81

La asombrosa evolución de un fármaco con más de 100 años como la aspirina no deja de sorprender a todo el mundo. Desde un viejo cocimiento de las cortezas del sauce, practicado en la Edad Media, hasta su producción industrial como analgésico y antipirético transcurrieron varios siglos, pero sólo décadas desde este inicio como fármaco hasta el conocimiento de que es eficaz en prevención secundaria del infarto y del ictus.

Es decir, que una persona que ha sufrido un infarto cardíaco o cerebral podrá beneficiarse, disminuyendo el riesgo de padecer un nuevo evento de este tipo e incluso prolongando su supervivencia, si toma una pequeña dosis de ácido acetil salicílico (AAS). AAS es el nombre correcto de un principio activo sorprendente, liberado de patente desde hace décadas, aunque hay que reconocer que el esfuerzo investigador fue siempre de los padres de la molécula (Bayer).

Años después se ha esbozado la posibilidad de que el AAS sea eficaz también en prevención primaria, es decir, aquellas personas que sin haber sufrido el infarto acumulan factores de riesgo para ello, pueden ser susceptibles de recibir aspirina como medicación preventiva.  Ver artículo completo »

Foto de Oliver Burston, Wellcome Images

Los relojes, un invento del diablo ideado por los hombres para atrapar el tiempo, han protagonizado numerosas paradojas en la historia. La primera, la división del día en 24 horas, fruto de los relojes solares de los egipcios. Pero la medición de un reloj de sol solo es perfecta en el Ecuador. Si se encuentra en otra latitud, solo funciona en marzo y en septiembre. Hubo que esperar al desarrollo de los relojes mecánicos, en el siglo XIV, para poder medir los días de 24 horas con exactitud.

A medida que han avanzando los ingenios de medición, se ha demostrado que los cálculos anteriores estaban mal hechos, por lo que se han tenido que modificar. Hace 30 años se afirmaba que un segundo es 1/86.400 parte del día solar medio. Pues no, es falso: ¡la infalible rotación de la Tierra es un mal reloj que atrasa algo más de 1/500.000 de segundo por año!

Por el contrario, el Universo sigue su camino y la traslación de la Tierra alrededor del Sol constituye un calendario casi perfecto, que apenas ha variado desde hace millones de años. Algo que notan los viejos de algunas aldeas, que afirman sin rubor que la Luna es ahora más pequeña que cuando ellos eran jóvenes. Y no les falta razón. La Luna retrocede y se sitúa cada año cuatro metros más lejos de la TierraVer artículo completo »

Arroyo Minero, en la Patagonia argentina. Foto de Más que Ciencia

A lo largo de la historia los humanos nos hemos enfrentado en numerosas ocasiones a monstruos, tanto en forma de horrendas malformaciones de nuestros congéneres como en la de repulsivos engendros de animales domésticos. Los extravagantes bestiarios esculpidos en las catedrales medievales son buena prueba de la enorme impresión que causaron estos anómalos prodigios.

En pleno Renacimiento, Ambroise Paré enumeró hasta 13 causas capaces de producir monstruos (y como novena causa se refirió a las enfermedades hereditarias), anticipando la importancia que el estudio de los monstruos tuvo en el nacimiento y desarrollo de la Genética como ciencia.

Mientras Paré reflexionaba sobre los monstruos, el arroyo Minero fluía tranquilamente por la provincia de Río Negro, en la Patagonia argentina. En sus aguas proliferaron numerosas especies de algas microscópicas: billones de individuos durante miles de generaciones.  Ver artículo completo »

Foto de rghitulescu

En nuestro más rancio imaginario colectivo de machos, resultar adornado con una buena cornamenta suele interpretarse como la peor de las desgracias. El cornudo, peor cuanto más ignorante de su situación, es el contrapunto del exitoso macho cuya desmedida actividad sexual contribuye a incrementar el censo de la desgracia. Descubierta su propia condición, el cornudo se avergüenza, oculta su circunstancia y planea venganza.

Contrariamente a los humanos, al gran alce Irlandés (Megalocerus giganteus), le salía a cuenta ser cornudo. Hasta hace apenas 10.000 años pasearon orgullosos sus impresionantes cornamentas de casi cuatro metros y 50 kilos de peso por toda Eurasia.

Bien conservados en las turberas irlandesas, hoy conocemos su aspecto a la perfección: los machos eran como gigantescos gamos de más de dos metros de altura en la cruz, adornados con las más portentosas cuernas del reino animal. Sólo los mayores machos, con las cuernas más impresionantes, lograban los favores de unas hembras mucho más pequeñas y gráciles.  Ver artículo completo »

Toma mi mano

Foto de grietgriet

En palabras del famoso divulgador Lewis Thomas, la habilidad más antigua del oficio de médico fue tocar al paciente, entrar en contacto físico con él, poner sus manos sobre el paciente para reconocerlo, explorarlo y también en cierto modo sanarlo. Esta acción tiene poder terapéutico de un modo mucho más complejo que el mero efecto placebo.

Es una habilidad común a los chamanes, curanderos y religiosos de todo el mundo, que no sólo puede curar (en parte) sino que también puede mejorar al sanador. La Madre Teresa acogía la mano de su interlocutor de un modo muy especial, en un intento de transmitir y recibir algo intensamente humano, que algunos calificarían de energía… Incluso Michael Jackson, después de su muerte, sigue conmoviendo con una canción titulada Hold My Hand…  Ver artículo completo »

Ilustración del maremoto que arrasó Lisboa en 1755

“De Lisboa se ha tenido noticia por un Expresso, de haber causado en esa Ciudad el más lastimoso estrago del terremoto, que se sintió igualmente que aquí, el día primero del corriente; y aunque no vienen especificadas las desgracias, se avisa haber perecido el Excmo. Señor Conde de Perelada…” Esta nota, publicada en La Gaceta de Madrid el 4 de noviembre de 1755, daba cuenta del tsunami que asoló Lisboa el Día de Todos los Santos y que marcó un punto de inflexión en la historia de la sismología.

“Amaneció sereno el día… y a cerca de las diez de la mañana, se oyó un repentino estruendo subterráneo… hizo vagear el plan de sus edificios… en solo tres minutos que duró, no quedó robusta fortaleza, fortificada muralla, agigantada torre, ni inexpugnable edificio… pereciendo en tan violentos impulsos el mayor numero de gente…”, describía El Mercurio Histórico y Político.

Sus efectos se sintieron en toda la Península Ibérica. Dejó más de 60.000 muertos y convulsionó la conciencia del pensamiento ilustrado. Leibniz, Voltaire y otros intelectuales de la época reflexionaron sobre cómo actuar ante una catástrofe de semejante magnitud, cómo llevar a cabo la reconstrucción de una ciudad o la manera de regenerar los sistemas de salubridad.  Ver artículo completo »