Archivo para diciembre, 2010


Mancha de petróleo en el Golfo de México

Puede resultar equivocado, y hasta hipócrita, escoger una imagen que para la Biosfera resuma un año repleto de inestabilidad. El problema estriba en que durante este insignificante periodo de tiempo, los 7.000 seres humanos que habitamos el planeta hemos sido protagonistas indiscutibles, víctimas y verdugos, héroes y villanos, de catástrofes medioambientales sobrecogedoras y descubrimientos científicos inquietantes.

Podríamos haber escogido una imagen de la naturaleza más destructiva: el terremoto de Haití, un seísmo de magnitud 7,3 en la escala Richter que convirtió en polvo a uno de los países más pobres de la Tierra. O, quizá detenernos y otorgar el protagonismo a un extraño ser microscópico como la bacteria GFA1, que ha demolido los esquemas de la vida terrestre que la Ciencia viene tratando de descifrar desde la noche de los tiempos.

Por eso, la elección recae en la acción directa de hombre: el desastre ecológico provocado por la multinacional British Petroleum (BP) el 20 de abril en el Golfo de México. No lo es porque fuera la costa de EE UU la más afectada, o quizá por eso. Pero Más que Ciencia considera que esta catástrofe simboliza el resumen de las plagas medioambientales que están destruyendo el planeta. La devastación, que llegó a cotas de auténtico paroxismo, colisionó con la arrogancia mostrada por la empresa a la hora de controlar el accidente. Hasta 15 días tardaron en reaccionar y más de un mes en calificar el vertido de “catastrófico”.  Ver artículo completo »

Naranjas amargas

Foto de Charlie Antonio

 

Un niño de ojos despiertos y redonda cara rosada corre divertido hacia una naranja que acaba de caer. Está en Jerez, en una plaza alta, junto al Alcázar y hace bueno, es un día luminoso de febrero. El niño coge la fruta con ambas manos y mira a sus padres. Sonríe como un esquimal de oro, guiñando los ojos y enseñando sus separados dientecitos.

Una mujer anciana a su lado, con un característico gesto de manos, dice: “Niño, no se pue comer, sólo con el repollo, cocida, el día de la fiesta…”

Las naranjas amargas que caen al suelo en las calles de las ciudades andaluzas son recogidas y vendidas a empresas del Reino Unido, que fabrican con ellas esencias y perfumes, y con las recogidas de los árboles, mermeladas y chocolates, muy del gusto britishVer artículo completo »

Churchill observa los efectos de un bombardeo

 

Aplicando la teoría de la aparición de mutaciones en la genética de poblaciones al modo en que bombardeaban los alemanes, Haldane informó a Churchill que no había dudas, que los aviones de los boches al llegar a las cercanías de Londres, simplemente, dejaban caer sus bombas donde buenamente podían, acertando por pura casualidad.

De este modo, continuó, la población debería seguir viviendo donde siempre y los refugios antiaéreos se deberían construir en esos mismos puntos. Proponía, asimismo, que cualquier sitio que pudiera albergar aviones se convirtiera en un pequeño aeródromo —se diseminaron miniaeródromos a lo largo y ancho de todas las islas— y que las baterías para la defensa antiaérea se ubicaran donde fuera más fácil colocarlas.

Según contaban colaboradores del biólogo años después, Haldane terminó su alocución con una sesuda exposición de las estrategias que siguen los grandes predadores para encontrar los bancos de peces en el mar y qué estrategias siguen los pececillos para minimizar sus posibilidades de encontrarse con un depredador.  Ver artículo completo »

Todas las ideologías totalitarias abrazan el sueño de crear un nuevo tipo de hombre, de superhombre, que eleve la humanidad a un estadio superior. La revolución (los revolucionarios) bolcheviques tampoco fueron ajenos a esos cantos de sirenas. Y no encontraron un camino mas fácil que la eugenesia (la mejora de las cualidades genéticas).

El fervor revolucionario no podía palidecer ante el anticuado método científico de un monje reaccionario (Mendel), o de un burgués (Darwin), solo les bastaba aplicar a la ciencia el materialismo histórico. Alexander Bogdanov —camarada que trabajó directamente con Lenin— fue uno de estos científicos que experimentó para lograr “la sociedad perfecta con hombres perfectos”.

Sus teorías, nada revolucionarias por cierto, se basaban en la fraternidad de la sangre: en la idea de los linajes de sangre (“sangre de tu sangre”) y en el convencimiento de que el nuevo hombre se conseguiría mediante transfusiones recíprocas sanguíneas.  Ver artículo completo »

Algo ha empezado a cambiar en la producción sintética del planeta. El bisfenol-A (BPA), un plástico transparente, prácticamente irrompible y resistente, produce cáncer y otros problemas graves para la salud. Descubierto en 1891 por el químico ruso Alexander Dianin, este plástico de policarbonato y resinas epoxi sigue siendo utilizado en la elaboración de biberones, botellas de agua, aparatos dentales como empastes, gafas y electrónica de CD y DVD.

Aunque las sospechas sobre su inocuidad eran objeto de seguimiento científico desde los años 30, no fue hasta 2007 cuando un grupo de expertos estadounidenses hizo públicos los resultados de una exhaustiva investigación. Y las conclusiones fueron demoledoras. Muchas de las cobayas utilizadas en el experimento sufrieron daños irreparables tras ser expuestas durante largas sesiones a los efectos del BPA.

De forma paralela, otro grupo de científicos, éste seleccionado por el Instituto Nacional de la Salud de EE UU, determinó que los efectos del bisfenol-A sobre el desarrollo del cerebro fetal e infantil eran “imprevisible y altamente preocupantes”, sobre todo tras comprobar que la inmensa mayoría de los biberones comercializados estaban fabricados con esta sustancia.  Ver artículo completo »

Foto de Karl Jones

Si de verdad a algo se teme en materia capilar no es a meter la mano en el enchufe, sino a la lluvia (o humedad), que de un plumazo acaba con la primera simulación del ser humano: convertir una lisa cabellera en un mar de ondas o un redondo peinado a lo afro en un lacio corte a lo garçon. Eso, los que todavía tienen.

Esas gotas que amenazan con arruinar nuestro peinado tienen que ver con un aminoácido que hay en grandes cantidades en el pelo, llamado cisteína, que contiene azufre en forma de grupos –SH (se llaman tiol). Los grupos tiol reaccionan entre sí cuando se dan ciertas condiciones.

Así, cuando una persona se hace una permanente o un moldeado, el pelo se recoge en torno a un cilindro (rulo o bigudí) y se fija con una pinza. Se le aplica un líquido y luego calor: el resultado es la unión de las cisteínas (de los grupos tioles) creando unos enlaces llamados puentes de disulfuro. Et voilà, el cabello adopta forma ondulada. Ver artículo completo »

Los moluscos no deberían ser un alimento de consumo diario

En el siglo XIX, en Francia, era normal en las clases adineradas empezar una gran comida consumiendo varias docenas de ostras recién recogidas de las playas, ya que crecían espontáneamente y en grandes cantidades por todas partes. Era bien sabido que esta delicia, de vez en cuando, ocasionaba la muerte. Aun así, pocos se resistían a la tentación.

Contraer enfermedades como la PSP, intoxicación paralítica por moluscos, es uno de los riesgos asociados al consumo de este producto. Hay muchas toxinas capaces de producir PSP, pero la más importante es la saxitoxina (STX). En el mar la producen dinoflagelados y en el agua de río cianobacterias. Otras toxinas causantes de PSP son las gonyautoxinas (GTX).

El síndrome se caracteriza por provocar sensación de hormigueo, quemazón en los labios o por otra parte del cuerpo, entumecimiento, somnolencia, alteración del habla (disartria) o hipotensión. También puede generar parálisis respiratoria, que puede ser mortal si no se realizan los cuidados intensivos adecuados. Los síntomas aparecen entre dos y doce horas después del consumo de los moluscos contaminados.  Ver artículo completo »

Vigilando el cielo de Londres ante la amenaza de los bombarderos

“Profesor universitario se ofrece al Gobierno de Su Majestad para predecir dónde los aviones de la Lutwaffe descargarán sus bombas en su próxima incursión”. Firmado, John Haldane. Para ello, precisaba en su anuncio, publicado en 1940, necesitaría tres días y una mínima información estratégica por parte del Alto Estado Mayor Británico. Sólo un británico es capaz de insertar un anuncio de estas características y sólo otro, Winston Churchill, es capaz de aceptar el envite.

John B. Sanderson Haldane, profesor universitario y biólogo iconoclasta (investigaba en los campos más variados, de la fisiología al origen de la vida, pasando por la genética de poblaciones), entendía que su contribución a la patria tenía que ir un paso más allá que educar a futuras generaciones de universitarios; que no debía quedarse mirando por la ventana mientras los nazis sembraban la muerte a su alrededor.

A su favor contaba que su apellido, Haldane, no resultaba desconocido en Downing Street, y que Churchill sabía los eficaces servicios que había prestado al Ejercito el padre del biólogo durante la I Guerra Mundial. Por eso, y por la situación desesperada que vivía el Reino Unido, sir Winston no dudó en citar al científico a una audiencia en la sede del Almirantazgo, ante la incredulidad de los militares.  Ver artículo completo »

Velocidad

Lázaro Rodríguez, víctima de un accidente de tráfico en el año 2000 por exceso de velocidad

Mientras hay un filete en mi plato, miles de niños mueren de hambre ahí fuera. Soy evidentemente un monstruo, pero no muy distinto de ti.

La realidad distante se elide y mi bocado consigue llegar al estómago sin problema, así en mi casa como en la de millones de habitantes del Norte, iluminado de noche, ruidoso de día e indiferente siempre.

Cosa muy distinta sería que el moribundo estuviese en mi salón. Entonces sentiría su presión, su jadeo y ningún ser humano podría soportarlo en la corta distancia. Socorrerías al hambriento con tus manos y te quitarías la comida de la boca para dársela a él o ella.  Ver artículo completo »

La ambición del patriarca de los Kennedy, contribuyó de manera indirecta a aupar a una de las personas que han escrito una de las páginas más negras de la historia de la medicina pisquiátrica, al aplicar un procedimiento clínico al nivel de barbarie de los practicados por los médicos nazis en los campos de exterminio: las lobotomías.

Desarrollada a mediados de los treinta por el neurólogo Egas Moniz, esta intervención quirúrgica fue popularizada en Estados Unidos por el doctor Freeman. Freeman llegó a lobotomizar Rose Mary, la hija retrasada de Joe Kenneddy,  para evitar que su gusto por los chavales pudiera provocar un contratiempo a las ambiciones del patriarca. No obstante, se prescribía para el tratamiento de la ansiedad crónica severa, la depresión con riesgo de suicidio y el desorden obsesivo compulsivo.

Este tratamiento quirúrgico convertía a los enfermos —depresivos, esquizofrénicos, paranoicos y gente con propensión a comportamientos asociales y en ocasiones violentos— en pacientes tranquilos y silentes; transformaba a hipotéticos lobos en auténticos corderosVer artículo completo »