Puede resultar equivocado, y hasta hipócrita, escoger una imagen que para la Biosfera resuma un año repleto de inestabilidad. El problema estriba en que durante este insignificante periodo de tiempo, los 7.000 seres humanos que habitamos el planeta hemos sido protagonistas indiscutibles, víctimas y verdugos, héroes y villanos, de catástrofes medioambientales sobrecogedoras y descubrimientos científicos inquietantes.
Podríamos haber escogido una imagen de la naturaleza más destructiva: el terremoto de Haití, un seísmo de magnitud 7,3 en la escala Richter que convirtió en polvo a uno de los países más pobres de la Tierra. O, quizá detenernos y otorgar el protagonismo a un extraño ser microscópico como la bacteria GFA1, que ha demolido los esquemas de la vida terrestre que la Ciencia viene tratando de descifrar desde la noche de los tiempos.
Por eso, la elección recae en la acción directa de hombre: el desastre ecológico provocado por la multinacional British Petroleum (BP) el 20 de abril en el Golfo de México. No lo es porque fuera la costa de EE UU la más afectada, o quizá por eso. Pero Más que Ciencia considera que esta catástrofe simboliza el resumen de las plagas medioambientales que están destruyendo el planeta. La devastación, que llegó a cotas de auténtico paroxismo, colisionó con la arrogancia mostrada por la empresa a la hora de controlar el accidente. Hasta 15 días tardaron en reaccionar y más de un mes en calificar el vertido de “catastrófico”. Ver artículo completo »












