La naturaleza es sabia y, como venganza, hace que nos comamos nuestra propia basura. Solo en el Mediterráneo, cuatro de cada cinco objetos que contiene el mar son trozos de plástico (17 veces el total del pescado y marisco capturado por la flota española). A menudo, las redes de los arrastreros suben más plástico que pescado.

Pero eso no es lo más grave. Buena parte de este residuo se encuentra en el interior del cuerpo de los animales marinos, desde las ballenas hasta los diminutos organismos zooplanctónicos.

Se ha encontrado en las vísceras de la mitad de las especies marinas. 80 especies de cetáceos (ballenas y delfines) tienen plástico en su interior. También abunda en las aves (un examen a 3.000 fulmares mostró que el 95% de ellos tenía alrededor de 20 gramos de plástico en el estómago). Aparece en  el 35% de los peces. Incluso en las medusas y el pláncton.

Estamos ante un material que no se degrada. Abandonado en la naturaleza, tan solo se va rompiendo en fragmentos cada vez menores hasta llegar a partículas microscópicas. Los hay por todo el planeta: en las playas, en los desiertos y sobre todo en el Océano Pacífico, entre Hawai y Estados Unidos. En el llamado “Vórtice del Plástico del Pacífico”, los detritus plásticos se acumulan ocupando una superficie mayor que la de Francia.

Producimos 60.000 millones de toneladas de plástico al año, pero apenas el 5% es reciclado. Además, para fabricarlo utilizados al año dos millones de toneladas de bisfenol A (BPA). Gran parte acaba en el mar.

Los efectos del BPA no están del todo claros (el poderoso lobby de fabricantes de plásticos, lógicamente, defiende su inocuidad; durante años, el amianto o el tabaco se consideraron también inocuos). Pero se sabe que tiene efectos sobre el sistema endocrino y se acumula en la grasa. Lo podemos encontrar en los rorcuales comunes del Mediterráneo o en los osos polares. Y también en nosotros.

Somos lo que comemos, pero también lo que llevamos en la cesta de la compra, y de eso parece que no somos conscientes. Haga una prueba sencilla: separe todo el plástico que hay alrededor de lo que come. ¿Le parece apetitoso?

About these ads