La evolución ha dotado a cada especie con unas características concretas. Los diferentes diseños responden a las necesidades adaptativas para vivir en un entorno y cualquier cambio puede resultar perjudicial. Es el precio que tenemos que pagar los seres pluricelulares. Modificar nuestros hábitos de vida (de ejercicio, de dieta, etc.) supone jugar a la contra de la naturaleza y aumentar nuestras papeletas para padecer enfermedades. Resulta muy complicado ganarle la partida a la genética, aunque afortunadamente los humanos contamos con el aliado de nuestra inteligencia y, gracias a ella, de la Medicina, que cuando deja de ser preventiva se convierte en paliativa en la mayoría de los casos.
Hoy nos detendremos en uno de estos males que afecta a un porcentaje elevado de la población: la diabetes. Los cálculos de la OMS auguran que afectará a 370 millones de personas en los próximos 15 años. Una enfermedad crónica que puede acabar provocando una pésima calidad de vida, que se caracteriza por mantener unos niveles altos de azúcar en la sangre y que puede abocarnos a la muerte. Ver artículo completo »













