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crimen y castigo

Cuando a través de los medios de comunicación contemplamos los testimonios de los familiares de víctimas de asesinatos reclamando venganza —legal se entiende— por la atrocidad innecesaria a la que se ven sometidos y lamentándose de que los castigos que impone el sistema a quienes se saltan la ley de manera tan flagrante son demasiados suaves, resulta muy difícil no sentir una cierta empatía por sus sentimientos.

Es la eterna lucha entre lo que nos dicta la conciencia y el corazón. El ojo por ojo de la famosa ley de Talión que nos pide el cuerpo es incompatible con el “odia el delito y compadece al delincuente” de la doctrina jurídica que, bienintencionadamente, persigue mediante la reinserción conseguir una sociedad más justa y de mejores personas.

Sobre todo, cuando nos enfrentamos a la personalidad del psicópata; esos seres incapaces de albergar ningún tipo de remordimiento por sus criminales actos y que ni sienten ni padecen ante el dolor ajeno. Parece que ante ellos, el resto de la sociedad estamos desarmados.  View full article »

trash in San Francisco-1 (2)

Estas líneas van dedicadas para aquellos que no se jactan de tener los suelos tan limpios “que se podría comer en ellos”, y por qué no, para los obsesos de la limpieza también, que saber no está de más. Seguro que todos, con más o menos escrúpulos, cuando se nos cae algo de comida al suelo mostramos una tendencia, un impulso ,a tirarlo a la basura… ¿Todos?

Efectivamente, no todos. Parte de la población se limita a limpiarlo un poco y, sin mayor problema, lo enguye (algunas encuestas aseguran que la mayoría) . De hecho, justifican su acción acudiendo a la “regla de los cinco segundos”, que grosso modo viene a decir que si el resto orgánico permanece en el suelo menos de ese tiempo, no se contamina y, por lo tanto, se puede comer sin mayores problemas. View full article »

ruprestriam

Si no fuera porque los observamos con pasión de entomólogo, algunos comportamientos humanos siguen haciéndonos plantearnos si esa decisión tomada allá por la noche de los tiempos de bajarnos de los árboles y desarrollar inteligencia fue acertada. Sobre todo, por esa suerte de violencia gratuita que algunos especímenes ejercen sobre otros individuos de su especie o ese afán por llenar la Tierra de desperdicios y tratarla como si sus recursos no se fueran a agotar nunca.

Pero en esta ocasión no vamos a hablar de comportamiento, sino de uno de los temas fetiche para este blog: los Neandertales. Ya hemos comentado en alguna ocasión que, allá por la Prehistoria, los seres que andaban sobre sus piernas cohabitaban con cierta libertad y se mezclaron a su antojo. Tanto, que nuestro actual ADN es un batiburrillo de genes procedentes de varias especies. View full article »

hello

Caer bien en el momento resulta imprescindible. Sobre todo si nos enfrentamos a una entrevista de trabajo, por ejemplo. La sociedad con la que nos hemos dotado los occidentales resulta una carrera contrarreloj en casi todo, por lo que nos vemos obligados a tomar decisiones rápidas, casi instantáneas, sobre las cuales reposará en buena parte nuestro futuro y nuestro destino (o el de los demás).

Tal es así que parece que hemos adoptado mecanismos de respuestas casi automáticos para decidir en fracciones de segundo si merece la pena seguir profundizando en lo que cuente nuestro interlocutor o, por el contrario, es mejor destinar nuestros esfuerzos hacia otros menesteres, ya que seguir hablando con él resultará una pérdida de tiempo y, para algunos, de dinero.

Una reciente investigación concluye que, más allá de la entrevista personal, basta con un simple “hola” para que obtengamos un primer retrato robot de la personalidad de alguien a quien acabamos de conocer y saquemos conclusiones. Ya saben, por sus voces les conoceréis en menos de un segundo.  View full article »

shy

En una sociedad que ensalza a los tipos que parecen seguros de sí mismos, permitir que nuestras emociones escapen a nuestro control puede considerarse sinónimo de debilidad.  La timidez y la vergüenza tienen su expresión física más reconocible en el sonrojo. Con la edad, ese termómetro del pudor personal suele ir perdiendo gradación, salvo en algunos casos. Hay personas a quienes este rasgo acompañará de por vida. De entre ellas, algunas sufren eritrofobia o pánico a enrojecer porque la timidez queda muy bien en los infantes o en las novelas románticas, pero en la jungla  social vende mas la desvergüenza. Y si no, miren a su alrededor. No recuerdo un solo político arrebolado.

La culpa de ese  involuntario sofoco la tiene nuestro sistema nervioso simpático, que actúa en casos de estrés, provocando diversas reacciones en el organismo. Entre ellas, acelera el pulso y la respiración, aumenta la presión arterial y hace que la sangre llegue en mayor cantidad al cerebro, piernas y brazos y, por supuesto, a lo que nos ocupa: las mejillas. View full article »

Chinese fast food (2)

En lo tocante a la gastronomía, cada cual se define por unos gustos o adicción a determinados sabores. Ya saben, para gustos los colores, pero partiendo siempre de la definición clásica de dulce, amargo, agrio y salado (la clasificación tradicional en la que dividimos el sentido del gusto).

No obstante, con cierta malicia, no podemos dejar de preguntarnos el porqué del éxito de determinado tipo de cocina, como la china, que se acaba imponiendo en todos los continentes. Y no nos vengan con aquello de que es más barata, porque algo más tiene que haber detrás de dicha preferencia. View full article »

virus

Hace muchos, muchos años (miles), esa vieja bola llamada Tierra experimentó uno de los muchos cambios que ha sufrido a lo largo de su existencia y las temperaturas bajaron tanto en algunas áreas que se congelaron. Y con ella, todo resto de vida que habitaba en esos parajes en ese momento. Esa capa de hielo se denomina genéricamente permafrost y atrapó cualquier vestigio de vida, que permanece desde entonces allá en estado latente.

Pero hete aquí que, fruto de una descontrolada acción de los hombres y sus revoluciones industriales —amén de la propia dinámica de la Tierra—, el ciclo se está invirtiendo y las temperaturas están subiendo: llega el deshielo y vuelven a salir a la superficie esos organismos congelados.

No hace mucho, la mayoría de los medios de comunicación se hacían eco del nuevo habitante que ha despertado de su hibernación, un virus que tras 30.000 años aletargado por el hielo en Siberia, vuelve a la carga y con toda efectividad. Afortunadamente, los investigadores aseguran que este virus infeccioso es inocuo para humanos y animales, aunque no tanto para las pobres amebas.

El Pithovirus sibericum fue descubierto enterrado a 30 metros bajo el suelo congelado de Siberia y pertenece a una clase denominada como “virus gigantes”, porque pueden observarse con un simple microscopio.

Hasta aquí, estamos narrando una historia con final feliz: 30.000 años después, un ser vivo congelado puede resucitar: Pero el interrogante que se plantean los científicos —el terror, si lo prefieren— es cuántos patógenos como este pueden salir a la luz con el deshielo y, sobre todo, qué carga letal pueden contener.

No hace falta ponerse apocalíptico ni ejercer de agorero para suponer que las entrañas de la Tierra pueden albergar microorganismos en estado latente que podrían acabar con nuestra existencia; o, cuando menos, provocar importantes cambios en los ecosistemas tal y como los conocemos ahora.

Los científicos son especialmente pesimistas en lo tocante a la región originaria de este virus, Siberia, ya que es una de las zonas del planeta con una cierta importancia geoestratégica debida a sus presuntas reservas de hidrocarburos; es decir, una zona susceptible de explotación minera por parte de los humanos.

O sea, que tarde o temprano aparecerán grandes máquinas que irán dejando al descubierto a esas bellas durmientes de consecuencias desconocidas para la Humanidad.

Realmente, en nombre del progreso, ¿es necesaria esta receta para el desastre?

A. Luengo

rats

Nada tan temido en el pasado como la peste. De hecho, si a alguien o a algo se le califica como tal, nos estaremos refiriendo figuradamente a “cualquier cosa mala, o de mala calidad en su línea, o que puede ocasionar daño grave” o bien a la “corrupción de costumbres y desórdenes de los vicios”.

Sinónimo de plaga bíblica, su contagio estuvo a punto de dejar sin habitantes a la vieja Europa. Sin duda, una de las protagonistas negativas de la historia de la humanidad. Estamos ante una de las muchas enfermedades que causan las bacterias. La de la peste es una infección cuya responsable es la Yersinia pestis y que acaba provocando una septicemia y la muerte si no se trata adecuadamente y a tiempo. View full article »

 eternity

Nacer, morir y el sentimiento religioso, o lo que es lo mismo, la idea de la inmortalidad, es un pensamiento recurrente. Tanto, que resulta una materia que se investiga desde las disciplinas más variadas: de la Teología a la Filosofía, pasando por la Ciencia más ortodoxa.

Lo cierto, lo probado, es que tener conciencia de una existencia finita —algo que no ocurre en general en el mundo animal— activa los mecanismos de angustia. Y lean angustia como prefieran: desequilibrio psíquico o alteración de la producción de hormonas que nos causan malestar. Un estado no natural que tendemos a modificar de manera natural. View full article »

flechazo

¡Qué bonito es el amor! Ese estado de enajenación mental transitoria virado al rosa donde todo se torna almibarado. El presente y el pasado, porque también nuestra memoria nos obsequia con pasajes bien melosos cuando rememoramos ese mágico instante en el que empezamos a sentir “golondrinillas en el estómago” cuando nos cruzábamos furtivas miradas con él/ella o se veía su silueta avanzando en lontananza.

¡Stop! Se acabaron los violines. De eso nada… Harán trampa sin saberlo, porque nuestra memoria modifica sus recuerdos cada vez que se asoma al pasado.

Lo lamento, pero eso del flechazo es una invención de nuestra mente que reescribe el pasado a su antojo mezclando ese tiempo pretérito con fragmentos extraídos del presente. Eso asegura un grupo de investigadores norteamericanos de la Feinberg School of Medicine de la Universidad de Northwestern de Chicago.  View full article »

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